Un SyberJet SJ30-2 voló sin escalas desde Jacksonville, Florida, hasta San Diego, California, en 4 horas y 7 minutos, a una velocidad media de 505,3 mph (439 kt). Si la National Aeronautic Association (NAA) y la Fédération Aéronautique Internationale (FAI) homologan la marca, el avión habrá establecido un nuevo récord estadounidense transcontinental de este a oeste para su categoría, superando las 339,4 mph registradas por un Embraer Phenom 300 en 2013. Por ahora, conviene decirlo, el récord es extraoficial.
A los mandos del avión estaba Gordon “Gordy” Bryan y entre los pasajeros viajaba Trevor Milton, CEO de SyberJet Aircraft. “Los resultados son fantásticos”, dijo el ejecutivo, quien considera que el vuelo reafirma las credenciales de velocidad y alcance del modelo. Pero detrás de esas cuatro horas hay una historia bastante más larga.
El SJ30 comenzó a gestarse a comienzos de la década de 1980 de la mano del diseñador Ed Swearingen. Cuando apareció en EBACE en 2006, habían transcurrido alrededor de veinte años desde su concepción. El proyecto atravesó sucesivas etapas de financiación y cambios empresariales hasta convertirse en el Sino Swearingen SJ30-2 y obtener finalmente la certificación de tipo de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA). La primera entrega a un cliente se concretó en 2006.
El problema nunca estuvo demasiado relacionado con las prestaciones. El pequeño jet había sido concebido para volar lejos y rápido. Su velocidad máxima de crucero alcanzaba Mach 0,83, podía recorrer alrededor de 2.500 millas náuticas con cuatro ocupantes y tenía un techo operativo de 49.000 pies. Su sistema de presurización de 12 psi permitía mantener una altitud de cabina equivalente al nivel del mar hasta 41.000 pies, una característica poco habitual incluso en aeronaves bastante mayores. Sin embargo, las buenas prestaciones no alcanzaron para transformar el programa en un éxito industrial. Dos años después de la certificación, apenas se habían entregado dos aviones, aunque la compañía decía tener pedidos por alrededor de 300 unidades. En 2008, Emirates Investment & Development adquirió una participación mayoritaria en Sino Swearingen e inyectó capital para intentar acelerar la producción. La empresa pasó a llamarse Emivest Aerospace y el SJ30 volvió a cambiar de manos antes de quedar finalmente dentro de SyberJet.
La historia tampoco terminó allí. SyberJet continuó trabajando sobre el diseño y en 2019 hizo volar el SJ30i equipado con una nueva suite de aviónica SyberVision basada en Honeywell Primus Epic 2.0. El concepto básico concebido décadas atrás seguía mostrando suficiente potencial como para justificar nuevos intentos de actualización.
Ahora la apuesta se llama SJ36
El nuevo proyecto aprovecha al SJ30 como punto de partida, pero SyberJet promete más alcance, velocidad y capacidad. La compañía proyecta hasta 3.000 millas náuticas de autonomía, una velocidad máxima de Mach 0,88 y un techo de 49.000 pies; será impulsado por motores Williams International FJ44-4A y se diseña para operación con un solo piloto. SyberJet apunta a certificarlo hacia 2032. Todas esas cifras, por ahora, son objetivos de diseño declarados por el fabricante y no prestaciones certificadas.
Vista desde allí, la carrera de Jacksonville a San Diego parece algo más que la búsqueda de un récord. SyberJet utilizó un avión certificado hace dos décadas, pero concebido mucho antes, para demostrar que la arquitectura original todavía conserva una capacidad poco común dentro del segmento de los light jets.
El SJ30 nunca consiguió que sus prestaciones extraordinarias se tradujeran en una producción igualmente extraordinaria. Ahora vuelve a escena para intentar algo quizá más difícil que cruzar Estados Unidos en poco más de cuatro horas: conseguir que una buena idea de hace cuarenta años finalmente encuentre su tiempo. ![]()
