La tensión entre una demanda comercial que sigue respondiendo y los plazos de la ingeniería espacial vuelve a quedar expuesta en los resultados del segundo trimestre de 2026 de Virgin Galactic. La compañía consiguió vender antes de lo previsto su última tanda de expediciones a US$750.000 por asiento, pero al mismo tiempo volvió a postergar el inicio de los vuelos comerciales, ahora para febrero de 2027.
En el plano comercial, Virgin Galactic informó que las reservas correspondientes a esa nueva tanda superaron las expectativas y agregaron más de US$50 millones a los ingresos futuros previstos por vuelos espaciales. Ante esa respuesta, el director ejecutivo Michael Colglazier adelantó que la empresa planea ofrecer nuevas expediciones durante el otoño boreal, esta vez a precios superiores.
El dato confirma que existe interés por el producto incluso a valores considerablemente mayores que los cobrados durante las primeras etapas del programa. No alcanza, sin embargo, para hablar todavía de una demanda ilimitada o asegurada, especialmente porque la compañía no detalló públicamente cuántos asientos integraron esa tanda.
Del lado técnico, el cronograma volvió a correrse. El primer vuelo comercial de la nueva generación de naves Delta, inicialmente previsto para el cuarto trimestre de 2026, fue trasladado a febrero de 2027. La compañía atribuyó la demora a la necesidad de disponer de más tiempo para completar tareas de instalación e integración de aviónica y sistemas.
Según explicó Colglazier, no hubo un único inconveniente determinante, sino extensiones en los tiempos previstos para numerosas tareas menores de integración. Virgin Galactic espera comenzar las pruebas en vuelo en octubre de 2026 mediante un vuelo cautivo y proyecta incorporar una segunda nave espacial en marzo de 2027.
La empresa sostiene que, una vez desplegada la nueva arquitectura operativa, podría alcanzar flujo de caja trimestral positivo antes de finalizar 2027. Por ahora, sin embargo, los números muestran una compañía que continúa consumiendo cantidades importantes de efectivo mientras completa el desarrollo industrial.
Al cierre del segundo trimestre, Virgin Galactic disponía de US$286 millones entre efectivo, equivalentes y valores negociables. Los ingresos del período fueron apenas US$100.000, frente a US$400.000 en igual trimestre de 2025, y provinieron principalmente de tarifas vinculadas con futuros astronautas.
Los gastos operativos bajo principios contables generalmente aceptados en Estados Unidos (GAAP) descendieron a US$65 millones, frente a US$70 millones un año antes, mientras que los gastos operativos ajustados no-GAAP fueron de US$54 millones.
La pérdida neta también se redujo, desde US$67 millones en el segundo trimestre de 2025 hasta US$56 millones en el último período. Parte de esa mejora respondió a una ganancia vinculada con la cancelación de deuda y a menores gastos operativos.
El flujo de caja muestra con mayor claridad la intensidad financiera de esta etapa. Virgin Galactic utilizó US$50 millones en actividades operativas y destinó otros US$41 millones a inversiones de capital, lo que llevó el flujo de caja libre del trimestre a un resultado negativo de US$91 millones. Un año antes había sido negativo en US$114 millones.
Al mismo tiempo, la compañía completó sustancialmente su programa de oferta de acciones en el mercado y obtuvo ingresos brutos por US$134 millones mediante la colocación de aproximadamente 41 millones de acciones. Ese aporte permitió reforzar la posición de caja, aunque también implicó una nueva dilución para los accionistas existentes. Mientras tanto, la salida de efectivo continuará siendo elevada.
Virgin Galactic proyecta para el tercer trimestre de 2026 un flujo de caja libre negativo de entre US$95 millones y US$100 millones y espera reducir esa cifra a entre US$80 millones y US$90 millones durante el cuarto trimestre. En conjunto, eso supone un consumo adicional previsto de entre US$175 millones y US$190 millones solamente durante la segunda mitad del año. Ahí aparece la verdadera tensión detrás de los resultados.
Virgin Galactic todavía consigue vender experiencias espaciales a US$750.000 por asiento y planea elevar nuevamente el precio, pero necesita atravesar varios meses más de desarrollo, pruebas e inversión antes de volver a transportar pasajeros y comenzar a generar ingresos operativos significativos.
La empresa cuenta con liquidez y volvió a recurrir al mercado de capitales para reforzarla. También mantiene como objetivo alcanzar flujo de caja trimestral positivo antes de finalizar 2027. Pero entre ambas cosas queda una condición decisiva: que las nuevas naves Delta cumplan esta vez con los hitos técnicos y entren efectivamente en servicio durante 2027.
Los próximos meses dirán si la demanda puede esperar a la ingeniería y, sobre todo, si la caja puede acompañarlas a ambas. Tal parece que la aviación espacial de turismo tiene que madurar bastante. ![]()


