Al parecer, la autoridad aeronáutica canadiense no estaría dispuesta a certificar los modelos G700 y G800 de Gulfstream, porque tienen una exención de tres años —que vence a finales de 2026— que permite que
esos aviones operen dentro de EE. UU. sin que se hayan completado las pruebas de congelamiento de combustible. Esa dispensa habría sido concedida por la Federal Aviation Administration (FAA) para que durante ese período cumpliera con las pruebas para mantener la certificación. La exención tendría el número 21744 (expediente FAA-2023-2183).Los modelos 700 y 800
Los Gulfstream G700 y G800 han enfrentado idas y vueltas en sus procesos de certificación, incluyendo preocupaciones sobre la gestión del combustible y sistemas de motores ante bajas temperaturas, lo que llevó a demoras en el proceso de certificación. Los motores Rolls-Royce Pearl 700 lograron superar las rigurosas pruebas y la certificación le fue otorgada en 2023. La preocupación principal estaría ahora en el sistema de combustible en operaciones que llegan a los 51.000 pies, donde la temperatura exterior cae drásticamente y el combustible podría sufrir la congelación de microgotas en el agua que absorbe del aire, produciendo una especie de cristales de hielo que pueden acumularse y bloquear los filtros de combustible o las líneas de flujo, ocasionando pérdida de potencia en los motores.
Por ahora, Gulfstream utilizaría un sistema de retorno de combustible caliente (Heated Fuel Return System) que, aprovechando el calor del aceite del motor, eleva la temperatura del combustible antes de devolverlo a los tanques, lo cual sería, justamente, lo que estaría validando Gulfstream en este momento ante la FAA.
Más allá de lo técnico, es una gran imprudencia utilizar cuestiones técnicas de seguridad para lograr objetivos políticos, y esto corre tanto para los Estados Unidos como para Canadá.



