El fuego en la mira de Airbus

Avances tecnológicos, pero incertidumbre en tierra.

Foto: Airbus.

Airbus acaba de presentar Wildfire Sentinel, una plataforma destinada a coordinar la lucha contra incendios mediante la coordinación tecnológica de satélites, drones, helicópteros, aeronaves, comunicaciones seguras e inteligencia artificial. Sobre el papel, la propuesta parece una solución integral para el manejo del fuego, que claramente es uno de los mayores desafíos de este tiempo.

https://aerotec.lat/contacto/El sistema promete conectar todos los recursos disponibles en una única red digital capaz de detectar focos tempranos, compartir información en tiempo real y coordinar ataques aéreos con una precisión muy elevada.

Una demostración realizada en el sur de Francia muestra al sistema en acción. Un dron transmite imágenes infrarrojas, un helicóptero recibe coordenadas en tiempo real, los equipos terrestres observan la misma información táctica y un sistema de inteligencia artificial procesa datos provenientes de sensores, satélites y observadores para generar una imagen completa de la situación.

Desde una perspectiva puramente tecnológica, es difícil no sentirse impresionado. Sin embargo, detrás de la innovación aparece una pregunta mucho más interesante: ¿cuál es realmente el problema que intenta resolver Wildfire Sentinel?

La respuesta implícita de Airbus parece ser que el principal desafío de la lucha contra incendios es la información. Según esta visión, los incendios se vuelven inmanejables porque la información llega tarde, se encuentra fragmentada o no circula adecuadamente entre los distintos actores involucrados. Si todos compartieran la misma imagen táctica en tiempo real, la respuesta sería más rápida y efectiva. La hipótesis es razonable, pero no necesariamente completa.

Existe además otro aspecto llamativo. Wildfire Sentinel parece concebido para grandes organizaciones capaces de integrar satélites, centros de comando, redes de comunicaciones, aeronaves tripuladas y no tripuladas bajo una conducción centralizada. Es decir, fuerzas armadas, organismos estatales o grandes agencias públicas.

La observación no implica una crítica al sistema. De hecho, probablemente sea la única forma de coordinar semejante volumen de información. Sin embargo, introduce una paradoja interesante. Muchas de las dificultades observadas históricamente en la lucha contra incendios no provienen de la falta de tecnología disponible, sino precisamente de las estructuras organizacionales encargadas de administrarla.

Quienes han observado durante años la gestión de incendios forestales en distintos países saben que los problemas rara vez son exclusivamente tecnológicos. De hecho, muchas veces la tecnología disponible supera ampliamente la capacidad institucional para utilizarla de manera eficiente.

 

En numerosos sistemas estatales los problemas aparecen en otros lugares. Jurisdicciones superpuestas, responsabilidades difusas, contrataciones de emergencia que finalmente se realizan a precios más altos por imprevisión; decisiones políticas que desplazan criterios técnicos, incentivos débiles para la prevención y presupuestos que premian la reacción más que la preparación. Ninguno de esos problemas se resuelve solo con tecnología digital.

La cuestión resulta especialmente relevante en países como la Argentina. La experiencia regional –salvo la chilena– muestra que la lucha contra incendios suele transformarse en una actividad donde confluyen grandes presupuestos, contrataciones urgentes y una descoordinación injustificable. En ese contexto, incluso la mejor tecnología puede terminar subordinada a estructuras institucionales deficientes.

Por eso la verdadera discusión tal vez no sea únicamente tecnológica, sino organizacional.

La innovación propuesta por Airbus seguramente funciona de maravillas. Después de todo, integrar satélites, drones y aeronaves para mejorar la conciencia situacional y reducir los tiempos de respuesta constituye una evolución lógica de tecnologías que ya existen. La cuestión es si esa mejora ataca la principal restricción del sistema o apenas una de ellas.

Porque existe una diferencia importante entre falta de información y falta de incentivos. Los sistemas pueden fracasar por ambas razones, pero las soluciones son distintas. Mientras la primera se combate con tecnología, la segunda exige revisar responsabilidades, mecanismos de decisión y formas de asignar recursos.

Tal vez allí se encuentre el aspecto más interesante de Wildfire Sentinel, no tanto en lo que muestra sobre el futuro de la tecnología, sino en lo que obliga a preguntarse sobre el futuro de la gobernanza de los sistemas de emergencia.

La historia de la aviación está llena de ejemplos donde la innovación técnica avanzó más rápido que las instituciones encargadas de administrarla. La lucha contra incendios podría estar entrando en una etapa similar.

La tecnología ya parece estar disponible. La cuestión es si las organizaciones estarán a la altura de utilizarla correctamente.

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