Rolls-Royce: la opción eléctrica y el mercado narrowbody

Imagen: Rolls-Royce

Rolls-Royce fue seleccionada por el programa europeo Clean Aviation para liderar ELEVATED, un proyecto destinado a demostrar un sistema de propulsión híbrido-eléctrico basado en turbina de gas para futuros aviones de corto y medio alcance. El dato más interesante de lo que informa Rolls-Royce no es solo esa selección ni la electrificación en sí misma, sino el motor sobre el que esa tecnología será evaluada.

Aerowise300ELEVATED servirá para estudiar el impacto de componentes híbrido-eléctricos sobre el UltraFan 30, el demostrador tecnológico con el que Rolls-Royce prepara su regreso al mercado de motores para aviones de fuselaje angosto, que comenzaría a probarse en tierra en 2028.

El proyecto prevé incorporar un subsistema híbrido-eléctrico a un motor existente que será utilizado como plataforma de ensayo, y probar su funcionamiento en condiciones similares a las operativas. El objetivo no es presentar todavía un motor comercial, sino obtener información sobre integración, control, comportamiento térmico y eléctrico y, sobre todo, determinar qué tecnologías merecen avanzar hacia una eventual certificación e industrialización.

Rolls-Royce señala que el sistema debería contribuir al objetivo de reducir al menos un 20% las emisiones de CO₂ en vuelo y llevar la tecnología hacia un Technology Readiness Level 6 (TRL 6), nivel en el que un sistema o subsistema debe haber demostrado su funcionamiento en un entorno relevante.

Conviene, sin embargo, no confundir esa cifra con otro objetivo del programa UltraFan. Para el UltraFan 30, Rolls-Royce plantea separadamente una mejora cercana al 20% en consumo de combustible respecto de los motores narrowbody actualmente en servicio, pero son referencias distintas que no deberían interpretarse como un mismo proyecto.

Dos caminos, un mismo demostrador

ELEVATED tampoco es un programa aislado. En marzo de este año, Rolls-Royce obtuvo €64 millones del Clean Aviation Joint Undertaking para liderar UNIFIED —Ultra Novel and Innovative Fully Integrated Engine Demonstrations—, destinado a madurar las tecnologías de turbomaquinaria del UltraFan 30 y respaldar los ensayos previstos para 2028. El programa también pretende establecer un camino técnicamente creíble hacia posteriores pruebas en vuelo.

Para no confundir las dos iniciativas, vale aclarar que cada una tiene objetivos diferentes dentro de un mismo desarrollo. UNIFIED trabaja sobre la arquitectura del motor y su turbomaquinaria; ELEVATED incorpora la electrificación y estudia cómo puede convivir con esa arquitectura. En otras palabras, Rolls-Royce no está sustituyendo la turbina de gas por un motor eléctrico. Está tratando de establecer qué funciones pueden electrificarse y qué beneficio real aporta esa hibridación dentro de un sistema propulsivo convencional cada vez más eficiente.

Eso resulta particularmente relevante en aviones de pasillo único. La densidad energética de las baterías continúa limitando la posibilidad de propulsión puramente eléctrica en aeronaves comerciales de ese tamaño, mientras que una arquitectura híbrida permite explorar otras posibilidades sin depender exclusivamente del almacenamiento eléctrico.

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El regreso a un mercado enorme

La otra dimensión del UltraFan 30 es comercial. Rolls-Royce concentra actualmente su presencia en grandes motores para aviones de fuselaje ancho y hace años que no participa como fabricante principal en los programas narrowbody que dominan Airbus y Boeing. La propia compañía reconoce que pretende reingresar a ese segmento mediante una asociación en un futuro programa de motores y considera a UltraFan una tecnología central para hacerlo.

No es un mercado menor. Rolls-Royce calcula que la producción de aviones narrowbody podría duplicarse durante los próximos 25 años y define al segmento como una de las mayores oportunidades de crecimiento de largo plazo para la industria aeroespacial británica.

UltraFan nació como una familia de tecnologías escalables. El programa combina una arquitectura con reducción mediante engranajes, nuevos sistemas de fan, materiales avanzados, mejoras en el núcleo y técnicas de fabricación que pueden aplicarse tanto a motores para widebodies como a propulsores considerablemente menores. El UltraFan 30 lleva esas tecnologías específicamente hacia el mercado de corto y medio alcance y está diseñado desde el comienzo para operar con combustible sostenible de aviación —SAF— al 100%.

La electrificación que propone ELEVATED agrega ahora otra variable al experimento.

Todavía falta bastante para saber cuánto de todo esto llegará finalmente a un motor certificado. Primero deberán completarse los proyectos de maduración tecnológica, luego los ensayos del UltraFan 30 y eventualmente una etapa de pruebas en vuelo. También deberá existir un fabricante de aeronaves dispuesto a lanzar un nuevo programa y una asociación industrial que permita a Rolls-Royce competir nuevamente en un territorio hoy dominado por CFM International y Pratt & Whitney.

Por eso ELEVATED quizá resulte más interesante por lo que no anuncia que por lo que publicita. No hay todavía un nuevo motor híbrido para un futuro Airbus o Boeing. Hay algo previo y acaso más significativo: Rolls-Royce está reuniendo, tecnología por tecnología, las piezas con las que pretende volver a disputar el mayor mercado de motores de la aviación comercial.

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