Internas que rozan la aviación
Las internas políticas no son nuevas. Mientras el Presidente parece inmerso en la economía y su rol internacional, la gestión padece de asimetrías de eficiencia complicadas. Dicho en forma tajante: algunas cosas van bien y otras no tanto.
La aviación es uno de los sectores que no van tan bien. A pesar de que el ministro desregulador se la pase elogiando al subsecretario y su firmante en público, las intrigas están. La historia prueba que esos movimientos vienen de las mismísimas cavernas a los palacios y de estos a las sedes gubernamentales. Podría decirse que no habría nada de qué preocuparse. Pero cuando los sistemas delicados como la aviación son mal gestionados, la posibilidad de un cisne negro siempre es —o debería ser— un motivo de alarma que apela a la prudencia y convoca a la eficiencia.
En general, la Argentina va bien. Desde el análisis económico y político —en ese orden—, el país tendría un horizonte de progreso asegurado por las inversiones que están llegando y la disciplina fiscal que estaría sosteniéndose. Es cierto que la nación crece en sectores nuevos y que hay actividades “productivas” históricas que literalmente se están muriendo, pero hay que admitir que hoy ese proceso es inevitable. Sólo basta recordar que Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson ganaron el Premio Nobel de Economía en 2024 por sus investigaciones en lo que genéricamente se enunció como “destrucción creativa”. En esa línea, conviene recordar el caso de la industria automotriz australiana, que en una década (2000-2010) se fue asfixiando a medida que los gobiernos redujeron los subsidios y protecciones. Aquel caso viene de perillas para la Argentina, porque la decisión política de no destinar dinero de los contribuyentes para sostener actividades innecesarias se tomó cuando quedó en evidencia que el país tenía un mercado interno pequeño, costos laborales altos para esa producción y una competencia internacional feroz que hacían a la actividad inviable. Fue así que, sin aportes artificiales —pero procedentes de los bolsillos de los australianos—, Ford se retiró de ese país en 2016 y Holden (GM) y Toyota en 2017. Este ejemplo, que es sólo uno entre decenas, debería llamar a la reflexión para que los argentinos internalicen que muchas veces un país debe asumir que su progreso y prosperidad no dependen del sostenimiento de una actividad que no es ni será rentable.
No hay dudas de que Australia es hoy una potencia más allá de que no ha vuelto a fabricar automóviles, sino que los importa de todas partes. Por eso, por más que le den vueltas al asunto, hay que asumir que el cambio de matriz productiva que está en marcha en la Argentina es parte de un proceso de cambio que se ha dado en muchos lugares aunque, lamentablemente, signifique que haya actividades que desaparecerán de la misma forma en que desaparecieron los barcos a vapor y el alumbrado público a gas de carburo. Se agrega a lo anterior la formidable dinámica tecnológica que transforma constantemente industrias que alguna vez fueron productivas pero ya no lo son, lo cual ocurres en todas partes del planeta. Por otra parte —y esto con mucho impacto en la aviación—, las nuevas estrellas que aparecen en el firmamento de la economía nacional son las energéticas, las mineras, la denominada industria del conocimiento y los servicios, a los que se suma el turismo y el siempre rendidor sector agroalimentario.
Pero, como se dijo al principio, las internas —en realidad intrigas— políticas de los libertarizantes están a cielo abierto —y no precisamente por la apertura de los cielos—, y eso sí podría afectar la aviación.
Por estos días, el caso Adorni estuvo sobre el tapete y, aunque no parezca, sacudió el tablero aeronáutico y de Seguridad. El problema quedó más que expuesto por el periodismo tradicional, pero son pocos los que conocen algunos detalles interesantes. El enfrentamiento interno tendría de un lado a Santiago Caputo y del otro a Karina Milei. Eso es lo que se sabe. Hoy, prácticamente todos sospechan que la relación entre ambos está rota desde hace tiempo, y que el asesor presidencial habría pasado de un moderado drenaje de poder a una hemorragia difícil de torniquetear.
Por el lado de Caputo, la aviación —aunque no sólo sea una cuestión de aviones— tendría epicentro en el nuevo dueño de Flybondi, la empresa que, si se contabilizan los aviones en operación, pronto empardará a Humming en flota, y los perpetuos Colunga. Por el lado de la licenciada Milei, son muchos los que alientan a que el sector aeronáutico sea manejado por la Fuerza Aérea, pero desde el Cóndor habría una resistencia férrea ante tal posibilidad: “De ninguna manera. Puede ser que haya algunos retirados que buscan insertarse —o encontrar lugar para sus familiares— en puestos de la aviación civil, pero institucionalmente la fuerza resistiría hacerse cargo de una actividad que se ha tornado un verdadero aquelarre”, dijo un oficial en actividad cuyo puesto es tan alto que pronto podría pasar a retiro.
Sobre las tablas del escenario que es la aviación civil hay un personaje que se ha convertido en un verdadero equilibrista: el subsecretario. Hay que reconocer que, a lo largo de tantos años de burocracia y tejemanejes, este burócrata de la más rancia estirpe (más rancia que estirpe) ha logrado tener más equilibrio que Philippe Petit, que cruzó en 1974 entre las torres del WTC. La situación de este peculiar funcionario es que tiene el respaldo del ministro desregulador, Federico Adolfo Sturzenegger —que acaba de elogiarlo en el summit sobre turismo y aviación de La Nación—; el propio Santiago Caputo; el novel accionista de FB (OCA y otras), y el ministro de Economía, Luis Caputo. A los que se podría adicionar a sus amigos o conocidos de Únicos Air S.A. Un dato: ni la contratación de una empresa por parte de EANA para diagnosticar el nivel de inglés entre sus empleados más sensibles e impartir cursos por 900 mil dólares no parece haber hecho mella como para abrir una investigación sobre el asunto. Más blindaje que eso no debe haber.
Hace rato que la hermana del Presidente está desconforme con el estado de cosas en la aviación, y si no ha hecho nada al respecto no es porque no sepa lo que allí sucede, sino porque las prioridades y la falta de tiempo no le han permitido enfocarse en el sector. Pero ahora, la inquietud cobró nervio por la supuesta filtración de la información del vuelo de Manuel Adorni a Punta del Este, y se sospecha que la filtración de la información provendría del ENTE (ANAC) o de la PSA, ambos verdaderos nidos K que resisten a las fuertes cadenas de corte de las motosierras libertarizantes.
En todo ese clima cuasi convulsivo, parece que una amiga de la hermana del Presidente, muy vinculada al negocio petrolero, a alguna entidad empresaria en crecimiento y con muy cercana al ambiente aeronáutico, le habría deslizado información sobre el estado de la Aviación Civil Argentina, lo que suma inquietud en los despachos cada vez más poderosos de la Rosada.
Lo que sucederá es difícil de pronosticar, porque, como se dijo, la Argentina podría comenzar a experimentar resultados positivos palpables a partir del cuarto trimestre del año, y eso siempre ayuda a cubrir múltiples desaciertos.
Se verá.
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Gremios
ARMKT ya expuso la realidad gremial en la aviación (ver aquí). Las recientes novedades —y lo que se anticipa— podrían complicar su funcionamiento al posicionar a un sindicato expansivo y poco dócil por voluntad —¿o impericia?— de, por lo menos, la subsecretaría.
Lo que cabe agregar aquí es una pregunta: ¿por qué un gobierno libertarizante no avanzó en la libertad gremial y, paradójicamente, la termina habilitando por acción u omisión a ATE? ARMKT se asume como libertario en materia de asociaciones sindicales libres y de voluntaria afiliación. Es posible que la respuesta sea que no fue posible incluir más libertad en la reciente modernización laboral, y eso es atendible, pero ¿por qué no se termina con la figura de la personería gremial? ¿No es, en definitiva, un contrasentido?
La recomendación: ¡lean la columna sugerida!
Se verá.
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El talonario con todos los números
A veces parece que en el ENTE compraron todos los números de la rifa, porque es difícil pegarle siempre a la única bolilla negra. Lástima que al firmante siempre le sale la que entorpecen a la aviación. El ejemplo más reciente es la Resolución 147/2026, que el 11 de marzo pasado cambió los procedimientos para la celebración de festivales aéreos en la Argentina.
Son tan precisos para el desaguisado que, por segunda vez en dos años, modifican normas en la misma semana en que se realiza la Convención de la EAA. Una Convención que, por otra parte, se hace en la misma fecha desde hace más de 40 años. Y eso que tuvieron el verano libre sin hacer nada.
¿Habrá chequeado el firmante si sus subalternos están en la ímproba tarea de serrucharle el piso? No importa, para el ministro desregulador y su subsecretario, la ANAC es un lujo. Es más, acaban de decir hoy mismo que el transporte aéreo está en los 50 millones de pasajeros y que Hummings es una línea aérea con 3 aviones, aunque no tenga ni CESA ni apele al préstamo de los amigos del hombre que dice trabajar en el despacho 1233, sobre Hipólito Yrigoyen.
Al firmante hay que reconocerle algo: fue a la EAA. Impertérrito y con bermudas, estuvo presente y seguramente recogiendo algún gesto amistoso, ya sea por buena educación o por aquellos de “hacerse amigo” que recomienda el Viejo Vizcacha. Nunca falta alguno de esos.
Mientras tanto, en materia de instrucción no hay casi nada. Sólo algunas reuniones en las que se mostró lo bien que funcionaría el sistema cuando logren que funcione bien.
Se verá.
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Aeropuertos y la aviación general
Aeropuertos Argentina presentó una serie de acciones que resultarían positivas para la aviación general. El concesionario de la mayoría de los aeropuertos del Sistema Nacional anunció nuevos servicios, ampliaciones de infraestructura y herramientas digitales orientados a mejorar la operación en distintos aeropuertos de su red y, muy especialmente, en San Fernando.
Sobre la base de estadísticas oficiales, Aeropuertos señaló que la aviación general representa cerca del 30 % de las operaciones del sistema aeronáutico y, más relevante aún, que el sector creció un 11 % en 2025, un dato que no sorprende a quienes, sin ser línea aérea, forman parte de la aviación productiva, tantas veces relegada en las políticas públicas. Entre los números presentados, se destaca que el Aeropuerto de San Fernando concentra alrededor del 60 % de la actividad, consolidándose como el principal nodo del segmento y eje de los proyectos que comenzarían a concretarse este año.

El comunicado del concesionario indicó que ya está en marcha la ampliación de la plataforma, lo cual permitiría superar restricciones históricas al multiplicar las posiciones disponibles y mejorar la operación de aeronaves de mayor porte. Esta obra, sumada a la nueva torre de control y otras mejoras en infraestructura y servicios, reforzaría el rol del aeropuerto como principal centro de operaciones de la aviación ejecutiva en el país.
En paralelo, la compañía avanza en la estandarización de servicios y en la incorporación de herramientas digitales orientadas a optimizar la gestión operativa en toda la red. A estas mejoras se suman la nueva iluminación en calles vehiculares y en la plataforma operativa; la ampliación del espacio de Migraciones; la demarcación de pista y calles de rodaje; la ampliación del estacionamiento al triple de la superficie actual; mejoras en el embarque; controles exclusivos para pasajeros de aviación general; servicios de concierge especializados para asistencia integral en la operación; puestos digitales para la gestión documental de los vuelos y conexión a aplicaciones aeronáuticas; y protocolos de contingencia que habilitarían plataformas adicionales ante picos de demanda para la fluidez del servicio.

Tal vez uno de los anuncios más interesantes sea lo que Aeropuertos denomina “Club de Hangares”, esto es, el desarrollo del área al norte, sobre la Ruta 197, para duplicar la capacidad de hangares. El proyecto, del que tanto se ha hablado, parecería ahora contar con horizonte de ejecución; incluso estaría planificado agregar calles de rodaje de salida rápida (rapid exit taxiways), aunque no en el corto plazo.
Otras facilidades que el concesionario prevé ejecutar a la brevedad incluyen la instalación de canales digitales de comunicación para mantener informada a la comunidad aeronáutica sobre eventos, novedades o situaciones operativas; los pilotos y tripulaciones en general tendrían un pilot’s lounge en áreas estériles para su descanso; también habría coordinadores (¿facilitadores?) para la aviación general que realizarían el seguimiento y resolución de casos.
Según se desprende de la información difundida, la llamada aviación general —que a juicio de ARMKT debería denominarse aviación productiva— comienza a dejar de ser un segmento marginal para perfilarse como un auténtico negocio de ida y vuelta en el que todos podrían ganar. En ese marco, el aeropuerto podría consolidarse como un verdadero centro de servicios que, por volumen y demanda, desarrolle capacidad de generar ingresos en un entorno históricamente postergado que, evidentemente, tiene un potencial enorme.
¿Será este un movimiento que responde a un cambio estructural en la comprensión del sector? ¿Se alineará esto con el esquema que, bajo la delegación de autoridad, habilita al concesionario a asumir roles más preponderantes?
Se verá.
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Las buenas de la semana
SUMMIT de Aviación y Turismo
Hoy se llevó a cabo el Summit de Aviación y Turismo que organizan FlyNetwork junto a LA NACION. Sobre el encuentro, que duró varias horas, ARMKT hará una reseña en la próxima edición.
Lo bueno es que estuvieron presentes en la importante reunión cuatro empresas de la aviación productiva (Aerotec, con José Cardama; Aerowise, con Perla Fagundez; Hangar Uno y Pacific Ocean, con Diego Pasquariello), tres aerolíneas y empresas financieras y seguros, de búsqueda y ventas de aviones usados, estudios de abogados y compañías de turismo, configurando un mosaico interesante de actores, no siempre alineados en intereses.
En esta oportunidad estuvieron presentes el ministro Federico Adolfo Sturzenegger, el subsecretario y funcionarios de la Administración Nacional de Aviación Civil.
Se vio.
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La mejor de la semana: la EAA 2026
Fue, sin dudas, la celebración de la 44° Convención en Vuelo, organizada por la Asociación Argentina de Aviación Experimental (EAA Argentina) y llevada a cabo el fin de semana pasado en el Aeródromo “Ildefonso Durana”, de General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires.
Resultó un evento magnífico: bien planificado, bien ejecutado, dinámico y convocante. Imperó la seguridad y, si hubo algún yerro, no fue percibido en ningún momento por el numeroso público asistente, estimado en unas 8.000 personas.
Los numerosos spotters presentes contabilizaron más de 100 aviones operando, que, según los datos oficiales, registraron 370 operaciones en los dos días, un número para nada despreciable teniendo en cuenta que buena parte fueron vuelos acrobáticos en solitario y en formación.
Como dato a destacar: nuevamente estuvieron presentes aeronaves de las tres fuerzas armadas, también de la Prefectura Naval y de la Policía Federal. Es importante destacarlo porque, en materia aeronáutica, se advierte una perfecta convivencia entre civiles y militares.
Al igual que todos los años, hubo exposiciones a cargo de veteranos de Malvinas, pero esta vez la Fuerza Aérea no estuvo sola, pues expusieron también héroes de la Aviación Naval y de la Aviación de Ejército.
La agenda de charlas fue nutrida, al punto que se dieron en dos hangares: las históricas en el Hangar Zero (museo privado de Patricio Seidel) y las técnicas en el Hangar 3. Todas fueron productivas y bien recibidas por el público asistente.
Hubo más stands que el año pasado, lo que marcó el inicio del protagonismo de la renacida Cámara Argentina de Aviación, que aplaudimos.

Rodó el C-47 de la familia Moreno Vera (que ya tiene los motores en servicio) y fue exhibido en exteriores el B-25 de Gustavo Passano (que ya tiene los motores instalados). Obviamente, se llevó todas las miradas el Fokker Dr.I triplano de Antonio García y Héctor Puga. Hubo muchos más aviones en proceso de construcción y resurrección histórica; comprenderán sus constructores que es imposible mencionarlos a todos.
También es imposible reproducir aquí la lista de todos los pilotos que participaron, de todo el personal que les dio apoyo, de todos quienes vinieron de lejos y de todos los que participaron de la organización. Pero sepan, a través de estas palabras, que hicieron un trabajo magnífico, que se notó, que valió la pena el esfuerzo y que, camino a sus casas el domingo, todos los asistentes quedaron más que conformes.
Una mención especial a la querida Poly Meincke, alma de la organización, que terminó literalmente de cama.
La participación de la ANAC dio que hablar… por lo bajo. Eugenia Torres Luraschi, jefa del Registro Nacional de Aeronaves, fue a marcar presencia en un mundo que le resulta desconocido. Parecía Charlotte en Lost in Translation (Perdidos en Tokio). Lo hizo bien y están todos conformes con su desempeño, aunque las simpatías se disipan al entreverse detrás suyo la sombra del subsecretario, en quien muy pocos confían. Marcelo Soriano y Daniela Gerling expusieron desde la Dirección de Licencias al Personal sobre el nuevo régimen de examinadores de vuelo delegados. Estuvieron menos convincentes que vendedores de autos usados en el cruce de Ricchieri y la General Paz.
Fernando Valdés Diez, de la Dirección de Aeronavegabilidad, expuso sobre la certificación de aeronaves experimentales; en este caso, fue un verdadero contraste respecto del dueto anterior. Además, se observó que el funcionario es un hombre apreciado y respetado en el ambiente.
Para destacar, cabe nombrar a los premiados en esta edición de la Convención, categoría por categoría. Ellos fueron:
• Mención Especial: Museo Hangar Zero de Patricio Seidel. Mención Especial: Defiant LV-X292, de Marcelo Varela y Laura Lazzeretti. Mención al Desarrollo: Sherar MM, de Gerardo Bravo. Mención al Desarrollo: Palas de autogiro de Mariano Rodríguez. Mención al Proyecto: IA-20 Boyero LV-YTR, de Federico Rodríguez. Campeón Alas Rotativas: Cicaré CH-7B LV-X625, de Sergio Endrigo. Reserva Campeón Clásico Experimental: IA-20 Boyero LV-X519, de Nicolás Tavella. Campeón Clásico Experimental: Stinson 108 LV-X908, de Gonzalo Villasol. Reserva Campeón Clásico Certificado: Piper PA-12 LV-YGD, de Valentina Arrausi. Campeón Clásico Certificado: Aeronca Champ LV-FHV, de Martín Chiarullo. Reserva Campeón Experimental de Kit: Rans S-10 LV-X996, de Estefanía Savoy Polack. Campeón Experimental de Kit: Sling TSi LV-X997, de Ignacio Jürgen Berger. Reserva Campeón Experimental de Planos: Fácil LV-X962, de Sebastián Spina. Campeón Experimental de Planos: Guor LV-X986, de Fernando Persa. Gran Campeón EAA 2026: Sling TSi LV-X997, de Ignacio Jürgen Berger.
Se vió.
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