La semana aeronáutica

Del 21 al 28 de mayo de 2025 • Por Luis Alberto Franco

Con la suerte echada

La renuncia de la abogada María Julia Cordero a la ANAC 85.8 estaba prevista para dentro de unas semanas, pero se anticipó al jueves pasado. Varios temas hicieron que la abogada tomara conciencia de su precaria situación. Uno de ellos es la repercusión a partir del escándalo de los 70 procedimientos instrumentales cancelados en enero y la estrategia de solución mal implementada. Otro, la denuncia penal del fiscal Carlos Rívolo por la cuestión del taller de Flybondi que –según fuentes de ARMKT en el ENTE– llevó a que ayer, martes 27, fueran allanados el piso 6 de Balcarce 290 y la oficina central de la low cost. A lo anterior se le sumó la partida del político cordobés Franco Mogetta de la Secretaría de Transporte, el Día del Trabajador. Vaya injusticia para un laburante como don Franco. En fin, por estos días es difícil ser okupa cuando el propietario es un desalojador profesional que va cortando la luz, el gas, el agua y todo soporte que permita la supervivencia.

Con Cordero se dio algo inédito en la no muy larga historia de la ANAC: Ejercer la titularidad del ENTE en funciones de distinta naturaleza, una como interventora y otra como administradora convencional. En ninguna brilló. Es una lástima que la saliente administradora no presentara un documento creíble sobre los logros de su gestión con la misma fuerza con que presentó, al comenzar su intervención, el Diagnóstico de Situación que se había elaborado en la gestión del Dr. Gustavo Marón. Pero aún está a tiempo de hacerlo. Es una pena que no exista el juicio de residencia, pero lo que está, está, y las acciones penales no se extinguen con renuncias al cargo, por lo que Cordero tendrá que ir a tribunales más de una vez.

La salida de Cordero significó la llegada de Oscar Villabona, quien hasta el jueves pasado fue director nacional de Inspección de la Navegación Aérea (DNINA), un cargo que había ocupado entre el 2015 y 2018 (recordar ese período).

Durante la gestión Mogetta-subsecretario-Cordero, el ahora ex DNINA habría logrado que la fiscalización de los Servicios de Navegación Aérea (ANS) pasara de una calificación OACI del 37.7 al 77.87. Ni Mandrake podría haber logrado semejante transformación. Ojo: Dicen que en su caso el mejor truco es el que sigue, y lo que podría verse en su futuro sería su desembarco en EANA, siempre y cuando no se privatice antes. Una aclaración sobre el 77.87: La OACI sigue sin publicar oficialmente, al menos hasta el momento en que esto se escribe, el resultado de la auditoría que realizó en la Argentina durante el verano pasado. Extrañezas internacionales de la mano del secretario general de la OACI Juan Carlos Salazar y el presidente del Consejo, Salvatore Sciacchitano.

Dicen que la gestión de Villabona al frente de la ANAC 85.8 será interina hasta que se defina la muy anunciada Agencia Federal de Aviación Civil –o algo por el estilo–, de ahí que, para hacer atractivo que abarajara la papa hirviendo de la ANAC, se le haya asegurado al nuevo administrador un período acotado de gestión más la “generosa” oferta de un puesto mucho mejor.

“Oscar es un todoterreno moderno, de esos que apretás un botón y barre con lo que tengas por adelante”, dice un colega. La verdad es que no fue posible discernir si la frase fue un elogio o una crítica. Otro excamarada lo define en el mismo sentido pero con otras precisiones, al mencionar que el ENTE 85.8 tiene que despedir a centenares de empleados y a él no le tiembla ni el pulso ni la barbilla. Debe ser hábil con la motosierra.

La renuncia de unos y la llegada de otros hizo de la ANAC un tembladeral. Ayer y hoy corrían media decena de rumores verosímiles, pero es poco lo que puede confirmarse mientras se escriben estas líneas en la tarde del miércoles 28. Lo que estaría casi confirmado es que el señor Alejandro Rodríguez Diez, que llegó con Cordero, se fue con Cordero. Pobre Alejandro, hay que reconocer que fue estoico al poner la cara tantas veces para recibir los cachetasos dirigidos contra la administradora. Al final fue un caballero. No continuarían en el ENTE 85.8 la mayoría de los directores, por ejemplo, Alejandro Cochello, que será reemplazado por Julio Álvarez (DGIYSA). La partida de Pablo Coradazzi sería por propia decisión y ante la llegada del nuevo DNSO con quien no tendría buena relación. El caso de Pilar Acosta, quien estuvo en la Dirección General Legal, Técnica y Administrativa (DGTLyA) a la que ahora arribará el abogado Jorge Feijoo, es curioso porque Acosta estuvo durante la interINVENCIÓN y se fue un tanto contrariada, pero ahora regresa nuevamente de la mano del subsecretario para hacerse cargo de la Unidad de Planificación y Control de Gestión (UPyCG). Otro nombre nuevo sería el de Pablo Elgottas como titular de la Dirección Nacional de Inspecciones de Navegación Aérea (DNINA), tal vez sea el único nombramiento que se le habría aceptado a Oscar Villabona.

Hay otros nombres en danza, tanto para salir como para entrar. Habrá que informar a través de las redes a medida que el rumor se convierta en información. Algo que ya es información es el nombre del ingeniero que ocupará la dirección de Seguridad Operacional, se trata de Cristian Cuba, actual presidente del Consejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial (CPIAyE). Cuba también es parte de directorios de consultoras; una de ellas es Flight Edge. También es docente de la Universidad Provincial de Ezeiza. Hace unos años Cubas fue el organizador de un congreso de movillidad aérea, por ahí lo primero que haga sea corregir la espantosa normativa para el sector, pero no hay que ilusionarse dado que el pobre DNSO debe tener el escritorio lleno de reclamos.

Una fuente confiable en ANAC 85.8 dijo a ARMKT: “En lo personal no aseguraría que el abogado Horacio Martín Pratto Chiarella se haya ido del todo, acuérdese de lo que le digo…”. Muy raro, aunque en la tiesa ANAC la paradójica devoción por lo impensado sea una constante.

Más allá de toda especulación, ojalá que Villabona saque al ENTE –o lo que quede de él– adelante. Tal vez, si logra cambios positivos, la OACI recalifique a la Argentina por encima de los Estados Unidos y la FAA se acerque a echar un vistazo al milagro aeronáutico sudamericano. A propósito, habría que decirle a José L. Muñoz, de Boeing, que tenga paciencia. Él y varios colegas observan de cerca la vertiginosa dinámica de la Aviación Civil Argentina y aseguran que ANAC y El Eternauta son atrapantes, sólo que la serie de Netflix tiene 6 capítulos y la aviación argentina un final abierto.

Con el arribo de Villabona 4WD al máximo cargo técnico de la autoridad aeronáutica, el control de toda la aviación civil queda en manos del subsecretario. ¡Villabona al gobierno Gómez al poder!, se podría decir. Evolucione como evoluciones la realidad del presente es un positiva porque ya no queda nadie más para echarle la culpa, ahora todo es de subse.

Desde la subsecretaría están buscando renovar la confianza del ecosistema aeronáutico. En Transporte hablan de “recuperar”. Para lograr ese objetivo se están planificando reuniones, que comenzarían con empresarios y seguirán con los referentes del sector y las organizaciones aeronáuticas más representativas. Está claro que todos temen que sea más de lo mismo, pero siempre hay un haz de luz esperanzador que entra por alguna rendija del corazón. Habrá que ver si eso es suficiente como para reconstruir la credibilidad.

Se verá.

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¿Qué pasó con las nuevas cartas?

Ya todos conocen buena parte de lo que sucedió con los 70 procedimientos instrumentales vencidos, pero hay más datos que deben ser puestos en conocimiento de los lectores con detalle.

Los procedimientos sobre los que se ha trabajado y trabaja son alrededor de 170 (entre ellas también hay SID, Standard Instrument Departure y STAR, Standard Terminal Arrival Route). Algunos son los vencidos y otros están por vencer.

La caducidad de varios de esos procedimientos instrumentales no se produjo recientemente, hace unos meses o un par de años, sino que vienen vencidos desde hace 10 años, es decir, por lo menos desde 2015. Esto necesariamente lleva a investigar quién estuvo a cargo de la Dirección Nacional de Inspección de Navegación Aérea en el período 2015-2018 para descubrir que fue el señor Oscar Villabona, el mismo que hace horas  fue designado como nuevo administrador. Esto es sensible y grave. ¿Cuántos y cuáles son los procedimientos que se vencieron y su fecha de vencimiento según la normativa internacional sobre la que debe velar la OACI? En este momento no se sabe, pero se sabrá. Ahora bien, aunque remontarse a 2015 sea retroceder al pasado es muy necesario volver para reconstruir la cadena de responsabilidades, pero no se puede dejar de observar el presente porque todo sigue igual o peor; en otras palabras, son yerros sobre yerros los que profundizan la crisis. Lo más reciente es, como se ha mencionado más arriba en esta columna, la implementación de la solución al problema de los procedimientos.

Comunicado de APLA por los procedimiento.

Para ser concretos, es necesario poner en conocimiento de los lectores que la ANAC 85.8 (DNINA 77.87) publicó suplementos en los que informaba que los nuevos procedimientos instrumentales entrarían en vigencia el 15 de mayo pasado, cuando en realidad será a partir del próximo 13 de junio. Ese descuido llevó a que dos de los mayores proveedores de cartografía digital para la navegación aérea los agregaran como vigentes antes al actualizar sus datos. Según pudo reconstruir ARMKT, al detectar el error en la publicación, ANAC canceló un suplemento el 24 de abril, pero sin avisar a nadie sobre lo sucedido, simplemente lo dio de baja, para luego republicar las cartas con una enmienda que informa que entrarán en vigencia entre el 12 de junio y el 13 de julio. El escándalo es enorme. Los proveedores no pueden creer lo que sucedió y, hasta donde pudo saberse, habrían comunicado su fastidio a las autoridades aeronáuticas argentinas y más allá.

Cualquiera que tome livianamente lo sucedido podrá suponer que el tema no es tan serio y que a mediados de junio se empieza a normalizar todo, pero no, hay técnicos que aseguran que la enmienda de ANAC tiene decenas de errores que necesariamente deberán ser corregidos por NOTAM porque, una vez publicada, no se pueden enmendar.

Ante ese escenario, ¿a dónde habría que dirigir las miradas para asignar responsabilidades por tan grosera y larga cadena de ineptitud?

Se verá.

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¿ANAC, AFAC, ENTE o ANTA?

Los corrillos, mentideros y variados globos de ensayo pour la galerie vienen anunciando el alumbramiento de una nueva estructura que, en el mejor de los casos, habría de concentrar a la ANAC, el ORSNA y la Subsecretaría de Transporte Aéreo. El engendro mutante sería parido antes del 4 de julio de este año, fecha en que expiran las facultades extraordinarias otorgadas al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Ya estaría listo el nombre del nuevo organismo: AFAC, siglas de Administración Federal de Aviación Civil, un título que invita a reflexionar.

Hasta 2007 quien manejaba toda la Aviación Civil Argentina era el Comando de Regiones Aéreas de la Fuerza Aérea Argentina (CRA), una dependencia cuyo nombre aludía claramente a la territorialidad, como que de él dependían las regiones aéreas en que se encontraba dividido el país desde antaño. Allí dentro fue a parar todo lo que no era aviación militar: las licencias al personal, la investigación de accidentes, la aeronavegabilidad, el tránsito aéreo y, por supuesto, la habilitación de los aeródromos dispersos en las regiones aéreas.

Cuando en 2007 fue creada la ANAC, desde el nombre en adelante se pensó en un órgano independiente (“descentralizado”) que administrara toda la aviación civil. No se creó una Administración Nacional de Transporte Aéreo (ANTA), sino de aviación civil porque la aviación civil es mucho más que el transporte aéreo.

Esto, que parece sonar a perogrullada, no ha sido evidente para el desregulador en jefe y sus adláteres, para quienes todo parece girar en torno a las líneas aéreas (léase transporte aéreo) y los aeropuertos, es decir, el origen y destino de las líneas aéreas. Lo demás, a la luz de lo que se vive, parece inexistente. Sin embargo resulta que ese “todo lo demás que no existe” sí existe, es muchísimo más complejo que el transporte aéreo y viene de postergaciones que suman décadas. Sería bueno tenerlo en cuenta para que la nueva AFAC no termine siendo un ENTE con esteroides o, peor aún, una ANTA disfrazada.

¿Comprenderán los popes que la virtud de un organismo no está en su nombre que en definitiva puede ser un mero sello de goma, sino en la formación y los valores de la gente que lo integra?

Se verá

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De firmas, certificaciones y habilitaciones

Si el ENTE 85.8 fuera una orquesta, se podría decir que en los últimos conciertos una mano perversa mezcló las partituras o que cada músico se rebeló y ejecutó aquello que se le antojaba.

Una de las disonancias más desagradables en esta imaginaria orquesta aeronáutica tiene que ver con las habilitaciones y otorgamiento de licencias aeronáuticas por parte de los inspectores de vuelo que no contaban con su habilitación psicofísica al día, es decir, que estaban sin su propia habilitación. Atención, este asunto no es trivial, sino una flagrante anomalía que podría tener consecuencias muy serias que van desde problemas con los seguros aeronáuticos hasta un juicio penal.

Para seguir con la analogía de la orquesta, se podría decir que los músicos se desconectaron de la directora, ella misma desconectada, mientras que el solista se puso a golpear las teclas del piano de cola creyéndose Keith Jarrett, contribuyendo a la estridencia general.

La directora en este caso vendría a ser la administradora María Julia Cordero y el solista vendría a ser el DENSO que no fue DNSO, quien habría firmado digitalmente documentos oficiales con la extraña fórmula ”Dr. Horacio Pratto Chiarella, a/c firma despacho, DNSO – ANAC”.

Habría que analizar la validez de esa firma digital. Hasta donde se pudo indagar, desde la renuncia del comandante Marcelo Moroni, no se nombró oficialmente un Director Nacional de Seguridad Operacional y en consecuencia la única firma autorizada para hacer oficial un acto administrativo fue, hasta hace unas horas, la de Cordero. Precisamente por eso cabe preguntarse cuál es la validez de aquellos documentos en los que Pratto plasmó su rúbrica (digital) o, para seguir con la metáfora, qué derecho le asistía al pianista para sumarse al batifondo generalizado aporreando un Steinway & Sons de 235 lucas verdes.

¿Quién será el nuevo pianista que, bajo la batuta del ya designado director de la orquesta, haga cesar el ruido que crispa los nervios de toda la Aviación Civil?

Se verá.

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Esto es todo por hoy.

¡Hasta la próxima!

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