Hace años que están investigando y advirtiendo sobre los efectos de la radiación cósmica en aviónica. El estudio CREAM (Cosmic Radiation Effects On Avionics, An Increasing Hazard in the New Millennium), producido por la International Council of the Aeronautical Sciences (ICAS) del 2000, es decir, de hace un cuarto de siglo, informaba sobre la situación y sus posibles consecuencias sobre los dispositivos electrónicos en general y los instrumentos a bordo de aeronaves en particular.
En líneas generales, el estudio decía:
Con el creciente uso de la microelectrónica, con características cada vez más pequeñas, los sistemas se vuelven cada vez más susceptibles a los efectos de eventos únicos derivados de las interacciones altamente ionizantes de
los rayos cósmicos y las partículas solares.
Estos efectos de eventos únicos incluyen errores leves, que involucran tanto bits individuales como múltiples, y errores graves debidos a bloqueos o quemaduras. En los últimos veinte años, se ha acumulado una creciente evidencia sobre los sistemas espaciales, que ha provocado la pérdida de sistemas y ha tenido que recurrir a costosos procedimientos de control terrestre.
Aunque los efectos de los rayos cósmicos son ahora una parte normal de la especificación, aún se cometen errores costosos. Si bien la atmósfera terrestre protege la mayoría de los rayos cósmicos primarios, se produce una acumulación de neutrones secundarios que alcanzan un máximo alrededor de los 18.000 metros y solo se reducen (…) a los 9.000 metros. A nivel del mar, la disminución (mayor). Como resultado de este mecanismo, el riesgo de radiación a altitudes de aeronaves es tan grave como en ciertas órbitas terrestres bajas.
Durante los últimos diez años, ha aumentado la evidencia de efectos de eventos únicos en la electrónica de aeronaves, así como en sistemas a nivel del mar.
Durante los últimos diez años, ha aumentado la evidencia de efectos de eventos únicos en la electrónica de aeronaves, así como en sistemas a nivel del mar. Al mismo tiempo, existe nueva legislación sobre el problema conexo de los efectos de estos neutrones en las tripulaciones y los pasajeros frecuentes. Se espera que el problema aumente a medida que se implementen más dispositivos electrónicos de bajo consumo y pequeño tamaño en aeronaves más eléctricas. Además, es probable que el período actual de máxima actividad solar genere grandes eventos de partículas solares que pueden penetrar a altitudes de aeronaves.
Antes de ese informe y hasta nuestros días, varios grupos han trabajado en la investigación de los efectos de la radiación cósmica y los reales y potenciales problemas que puede ocasionar en el aeroespacio.
Hacia el final del informe CREAM de la ICAS, se manifiesta lo siguiente:
Para los sistemas futuros, es probable que se dependa cada vez más de computadoras más rápidas y «mejores» –recordar que el trabajo fue realizado hace 25 años– y de memorias de estado sólido de gran tamaño que utilizan dispositivos más pequeños que operan a voltajes más bajos. Es probable que esta tendencia vaya acompañada del uso de mayores altitudes de vuelo, por lo que la energía electromagnética superficial (SEE – Single Event Effects) probablemente se vuelva cada vez más significativa. La influencia de los rayos cósmicos deberá considerarse adecuadamente al evaluar la fiabilidad y las estrategias de mitigación rentables que se adopten. Al considerar las posibilidades de refuerzo, debe tenerse en cuenta que el blindaje físico es inútil debido a la gran energía de las partículas. De hecho, suele provocar aumentos locales de la radiación (…) Para fallos graves, los dispositivos deberán ser protegidos contra la posibilidad de bloqueo y quemado por la radiación, mientras que para errores leves se deberá aumentar el uso de códigos de detección y corrección de errores (…) Para funciones críticas de seguridad, se debe utilizar adecuadamente la redundancia y las unidades de respaldo (…).
La mayoría de los estudios que consultó ARMKT –incluidos los que realizó la NASA este mismo año– se centran mucho más en el impacto de la radiación en la salud humana y los efectos biológicos en general que en la infraestructura; sin embargo, no hay dudas de que, a nivel de sistemas a bordo de las aeronaves y telecomunicaciones, los fabricantes de aviónica, aeronaves, sistemas de comunicación, entre cientos de actores de un amplio abanico productivo, más los sistemas militares, están incrementando sus conocimientos sobre el entorno espacial en que se encuentra el planeta Tierra. En ese sentido, es mucho más lo que sí ha logrado neutralizar o mitigar que aquello que emerge con formato de crisis en casos como el que ha dejado 6.000 aviones de la confiable familia A320 varados en los últimos días.
Como se escribió al comienzo de esta nota: Las crisis exponen problemas, pero la ciencia está razonablemente al tanto de lo que sucede y podría suceder. Solo queda agregar que la ciencia seria es la que reconoce sus limitaciones y no se lanza a aventuras por intereses o alarmismos insuficientemente fundamentados.![]()


