Guerra y aviación comercial

Breve repaso: De Yom Kipur al ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023 • Por Luis Alberto Franco

Las guerras siempre afectaron a la aviación comercial. Esto se ha observado con claridad en varios conflictos y, últimamente, con la invasión de Rusia a Ucrania el 24 de febrero de 2022, que significó un cimbronazo inicial sobre el precio del petróleo, que luego bajó, y la provisión de minerales estratégicos que afectaron la cadena de suministros para la aviación. Además, se afecta el comercio y la comunicación, como son consecuencia de las sanciones occidentales a Rusia. Ahora, con ese panorama aún sin resolverse, se le suma el serio conflicto bélico en Medio Oriente.

Si nos circunscribimos a la muy sensible variable que es el precio del petróleo para la economía mundial en general y la aviación en particular, podremos constatar que en los últimos 50 años el precio del barril de crudo ha tenido una incidencia profunda y duradera en la actividad aérea; por eso, proponemos enumerar algunos conflictos con impacto económico, tecnológico y estratégico directo en el sector.

Crisis del petróleo de 1973 (Yom Kipur)

La Guerra de Yom Kipur golpeó a la aviación por el súbito incremento del precio del petróleo, cuyo precio se disparó hasta 4 veces respecto del valor que tenía hasta ese momento, lo cual condujo a que los costos operativos se hicieran difíciles de afrontar sin afectar a las tarifas aéreas, lo cual significó una reducción de la demanda de pasajes y castigó a ciertas rutas. Por señalar algo relativamente positivo, esa crisis aceleró el retiro de aviones que ya se perfilaban como poco competitivos, como era el caso del Boeing 707 y el McDonnell Douglas DC8, y estimuló la aceleración del desarrollo y puesta en servicio, como el Boeing 757 y el Airbus 310, entre otros.

Crisis del petróleo de 1979 (Revolución iraní)

Con el triunfo de la Revolución Islámica en Irán, en 1979, y la consecuente caída del Sha de Persia, Mohammad Reza Pahlavi, se produjo una nueva suba del precio del petróleo. Esto llevó a que la aviación tuviera una importante contracción por un período demasiado largo que afectó a varias aerolíneas que en varios casos quebraron o se fusionaron. En ese período se pospusieron compras de aeronaves nuevas y se registró una caída en el tránsito aéreo global. Como contrapartida, se consolidó el modelo de “HUBS” que coadyuvó a una mayor eficiencia en la planificación y administración de las rutas. Se podría afirmar que la crisis empujó a la industria a una nueva sesión de resiliencia de la que emergería bajo nuevos paradigmas.

La Guerra del Golfo (1990-1991)

La Guerra del Golfo no provocó una seria crisis directa en la aviación comercial; sin embargo, la guerra sí tuvo algunas consecuencias indirectas como la cancelación de vuelos a la región, el aumento de los costos de seguros y la percepción de riesgo por parte de algunos viajeros.

Con la Guerra contra Irak de 2003 sucedió algo similar, pero no hubo una crisis prolongada ni profunda.

Atentado contra las Torres Gemelas (11 de septiembre de 2001)

El atentado terrorista en el que se utilizaron aviones para atacar blancos civiles como las Torres Gemelas de Nueva York y militares, como el Pentágono,  llevó al cierre inmediato e inédito del espacio aéreo de los Estados Unidos y otras naciones, lo cual significó que miles de vuelos fueran cancelados y/o desviados. En las semanas siguientes hubo un colapso de la demanda de pasajes. Básicamente, el miedo a volar fue la principal causa de una crisis que se prolongaría por muchos meses. Se calcula que solo las aerolíneas de los Estados Unidos perdieron entre 10.000 y 15.000 millones de dólares por el impacto directo; esta situación derivó en despidos de personal, reducción de flotas y cancelación de órdenes de compra, eliminación de rutas e intervención de los gobiernos para evitar la quiebra masiva de compañías.

Entre los cambios que suscitó la crisis estuvo el de una reforma integral de la seguridad para abordar aeronaves, destacándose el rediseño de los cockpits para impedir el ingreso de personas ajenas al vuelo, un incremento de los controles a los pasajeros, restricciones al abordar los vuelos con ciertos productos y un mayor plazo de presentación antes del vuelo, lo que llevó a la congestión en los aeropuertos y la expansión de negocios aeroportuarios en materia de servicios al pasajero. Otra lección que dejó el infausto atentado fue que los gobiernos, especialmente el de los Estados Unidos, no volverían a subsidiar a las aerolíneas del mismo modo, lo cual se constató en otro tipo de crisis, la de la pandemia por el COVID-19, donde el apoyo económico a las aerolíneas fue administrado de un modo completamente diferente.

Otra consecuencia más o menos directa fue la consolidación del modelo de negocios low-cost, que si bien llevaba dos décadas de desarrollo, se expandió con mayor fuerza.

El petróleo, una variable decisiva

Como se puede observar luego de repasar algunas crisis, el precio del petróleo es crítico para la aviación comercial. Desde 1973, las crisis afectaron el costo del combustible, que en algunos casos pasó de ser del 10/15 % de los costos operativos al 30/40 %. En cada una de las crisis, la investigación y adopción de tecnologías recibió un impulso que modificó la construcción de aeronaves, lo cual puede constatarse en las mejoras de motores, aerodinámica, aviónica y sistemas de navegación, así como también llevó a la utilización de nuevos materiales. Otro de los cambios que se dieron fue el de una mayor sofisticación en la administración financiera y planificación estratégica de las aerolíneas que modificaron la demanda de innovadores productos y servicios.

La actual crisis

En la actualidad es aventurado hacer pronósticos, pero si el conflicto de Medio Oriente se prolonga y el barril de petróleo se mantiene por encima de los 74 dólares o incrementa su valor, se podría esperar una contracción en la actividad. Si bien es posible que haya una tregua, la volatilidad de la situación podría presionar a las compañías a subir el precio del transporte. Por otro lado, la potencial disminución en la logística de los combustibles por cierres de vías navegables o caídas en la producción podría significar un muy serio desafío para la aviación civil y toda la cadena relacionada con este segmento de la actividad económica mundial. Además, en la medida en que el/los conflictos se expandan, con la potencial aunque remota participación de Pakistán u otras naciones, sobrevolar más de un tercio del globo terráqueo será imposible.

En un plano más general, la potencial suba de los precios relativos, ya sea por mayores costos de la energía u otras restricciones, afectará el presupuesto de las personas y el turismo, lo que se suma al círculo vicioso que podría afectar a las aerolíneas en todas partes.

Por Luis Alberto Franco.

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