El verdadero desafío del X-59

El prototipo alcanzó la velocidad del sonido.

El sistema de visión externa X-59 de la NASA. registra Mach 1.077. Foto: NASA. NASA

El primer vuelo supersónico del X-59 (desarrollado por Lockheed Martin para la misión Quesst de la NASA) se concretó el pasado viernes 5 de junio de 2026. Como ya se ha publicado en Aeromarket, uno de los objetivos que busca alcanzar el proyecto es mitigar el estampido que produce la ruptura de la barrera de sonido.

En la operación del pasado viernes, el vuelo tuvo una duración total de 81 minutos. Despegó a las 11:08 a.m. (hora del Pacífico) desde la Base de la Fuerza Aérea Edwards en California, al mando del piloto de pruebas de la NASA, Jim “Clue” Less. En términos de performance, el prototipo alcanzó una velocidad máxima de Mach 1.1 (aproximadamente 1.147 km/h) operando a una altitud de 43.400 pies.

El propósito de este test no fue medir la huella sonora en tierra, sino abrir formalmente la envolvente de vuelo en su transición transónica y supersónica, evaluando las cualidades de control, las cargas estructurales y la dinámica del flujo de aire con el motor operando en régimen supersónico.

Entre los detalles técnicos relevantes hubo tres aspectos específicos del vuelo. Cabe destacar que las pantallas del Sistema de Visión Externa (XVS) —que reemplaza al parabrisas frontal— indicaron en un momento Mach 1.07 cuando la aeronave se encontraba estrictamente a Mach 1.0. Al respecto, la NASA aclaró que esto se debió a que el aire cambió drásticamente su comportamiento físico y los sensores pitot-estáticos todavía no estaban perfectamente ajustados para una lectura https://aerotec.lat/contacto/exacta, lo cual es un detalle metodológico habitual al inaugurar la fase supersónica de un diseño aerodinámico tan radical.

Dada la ausencia de «sensación en cabina”, el piloto Jim Less reportó que la transición a régimen supersónico fue sumamente suave y que desde el cockpit la única indicación de haber roto la barrera del sonido provino de la aviónica. Físicamente, el comportamiento dinámico de los comandos se mantuvo estable y según lo previsto por los simuladores.

Un detalle crítico es que en este vuelo no se pudo medir de forma limpia el nivel de atenuación del impacto acústico. El X-59 voló escoltado muy de cerca por un caza F-15 de la NASA como avión de apoyo para monitoreo visual y de telemetría. El propio F-15 genera un estampido sónico convencional – doble onda de choque de alta presión – que enmascaró por completo la firma acústica del X-59.

Este vuelo de Mach 1.1 es el escalón inicial de numerosas pruebas. La meta de diseño («mission conditions») para los ensayos subsiguientes es estabilizar el crucero a Mach 1.4 a una altitud de 55.000 pies. A partir de ahora, la campaña de ensayos segregará los vuelos de escolta para permitir que los arreglos de micrófonos en tierra comiencen a validar si la geometría alargada de la nariz y la ubicación superior del motor General Electric F414-GE-100 efectivamente logran disipar las ondas de choque en el rango objetivo de 75 decibeles percibidos (PLdB), transformando el boom tradicional en el esperado thump sónico.

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