Hace unas semanas, el director saliente de la Federal Aviation Administration (FAA) recorrió, con el presidente ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg, la planta 737 de Boeing en Renton, Washington, en lo que fue la primera visita después de la huelga que sufrió el fabricante, la cual terminó el 4 de noviembre. En la ocasión, Whitaker se sorprendió por el nivel de actividad que observó.
En sus propias palabras dijo: «Lo que más me sorprendió fue que ya pasaron cuatro semanas desde la huelga y todavía no están produciendo aviones. Según me explicaron, ahora están muy enfocados en su fuerza laboral, la capacitación y asegurándose de que la cadena de suministro va a estar trabajando correctamente».
Por ahora, la FAA limitó la producción de aviones MAX a 38 para el mes de enero. Whitaker no quiso adelantar ninguna información sobre el aumento de la producción más allá del mes próximo. «Realmente queremos ver cómo va la producción de 0 a 38 aviones», dijo Whitaker.
Según el administrador, los expertos de la agencia estiman que a Boeing le llevará unos cinco años implementar y arraigar los cambios en su cultura de seguridad, pero reconoce que ya se observan mejoras en la gestión de partes que hacen a la producción de los aviones.
Una de las decisiones más trascendentales de esta nueva gestión en Boeing fue el cambio que realizó en materia de producción de fuselajes por Spirit AeroSystems, además de la recompra de esa compañía.
Según los analistas privados, como por ejemplo Jefferies, Boeing solo podrá producir un promedio de 29 aviones 737 MAX por mes durante 2025.
Uno de los problemas que se suman a la producción de aviones es que algunos proveedores recortaron puestos y horas de trabajo ante la incertidumbre de la larga huelga que sufrió el gigante aeroespacial, por lo que ahora dudan si les será sencillo volver a aumentar el personal, lo que crea más dudas en la de por sí frágil cadena de suministro.
Otro de los problemas a los que se enfrentan es que Boeing ha recortado los precios a sus proveedores de partes, lo cual va a complicar mucho el ritmo de producción y, en consecuencia, el incremento de aeronaves para entregar.
En el corto plazo, Boeing acumuló stock de piezas y componentes para construir sus aviones, ya que continuó comprando a los proveedores a un ritmo mayor del que necesitaba porque estaba produciendo menos aviones debido a las restricciones que impuso la FAA. Luego, las compras se disminuyeron por la huelga. A medida que la producción se reanuda, el escepticismo de los proveedores sobre los precios que está dispuesto a pagar Boeing podría impedir que se hagan las inversiones necesarias para cumplir con los planes del fabricante de volver a una tasa de 38 aviones al mes e incrementarla el próximo año.
Tanto Boeing como su rival Airbus han tenido dificultades para cumplir los objetivos de producción debido a los retrasos en la cadena de proveedores, algo que el propio Ortberg anticipó en octubre pasado a los analistas. Algunas fuentes consultadas por el periodismo dijeron que piezas que solían tardar un día en terminarse en un taller de procesamiento, ahora se demoran una semana.
Ortberg se apega a su promesa de reiniciar con cautela la producción del 737 MAX, priorizando la seguridad y la calidad debido al mayor escrutinio regulatorio luego de una pérdida de una puerta tapón en pleno vuelo en un avión nuevo en enero de este año.
Según Jessica Kowal, vocera de Boeing, “se continuará aumentando constantemente la producción a medida que ejecutamos nuestro plan de seguridad y calidad y trabajamos para cumplir con las expectativas de nuestro regulador y clientes. También continuaremos trabajando de manera transparente con nuestros proveedores, escuchando las preocupaciones y buscando oportunidades para mejorar la colaboración y garantizar que todo nuestro sistema de producción funcione de manera segura y predecible».
La buena noticia es empezar a producir
Aunque el proceso sea lento, es un alivio que la producción comience. Para el proveedor de fuselajes Spirit AeroSystems esto es un desahogo, ya que por la huelga se estaba quedando sin espacio de almacenamiento para más de 100 fuselajes de aviones MAX.
Estabilizar la producción del MAX de Boeing es clave tanto para el fabricante de aviones como para la salud financiera de su cadena de suministro en el avión, que tiene 4.200 pedidos de aerolíneas pendientes de entrega, los cuales son imprescindibles para oxigenar al fabricante en los próximos años.




