Culebrón o thriller
En la aviación civil argentina el poder no se discute en público, se administra en silencio. Al menos hasta que se entera ARMKT.
La ANAC se ha convertido en un escenario donde cambiaron los nombres, pero las tensiones permanecen. Y lo que es más grave, las opacidades se incrementan. La situación es inquietante, lo que hace sospechar que los dividendos deben ser importantes, ya que hay lealtades que duran lo que dura una firma, desplazamientos que no se explican, permanencias incomprensibles y decisiones que llegan antes que sus fundamentos.
Como en todo culebrón, hay protagonistas, aliados circunstanciales y adversarios que se alternan según el capítulo. Pero esto no es ficción, puesto que cada movimiento tiene impacto real en un sistema que depende, más que de relatos desregulatorios, de previsibilidad. Y es justo ahí donde asoma el thriller. Se pasa de un género a otro. Porque cuando las reglas se vuelven difusas y las acciones vidriosas, el funcionamiento mismo del sistema es puesto en jaque.
Una de las aptitudes que debe tener un gobierno que realmente quiera imponer el mérito y la cristalinidad en su gestión, es la de comprender que por lo general la corrupción no suele irrumpir, sino que se filtra. En ese sentido, no son los grandes escándalos los que deberían preocupar, sino lo que sucede en los intersticios de una estructura donde el control, si llega, lo hace demasiado tarde. Y, como todos los que leen esta columna saben, en la aviación la demora puede alcanzar dimensiones catastróficas. Entre el culebrón y el thriller la diferencia es el final. La trama del primero se estira, mientras que la del segundo llega a su clímax y explota.
En el ENTE, el culebrón en vías de thriller no deja de sorprender. Según fuentes de ARMKT, el firmante se iría a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) en junio próximo. Recordemos que ese habría sido el acuerdo que aseguraba firmas sin cuestionamientos.
La filtración de esta información desató una suerte de lucha por un poder que demasiadas veces tiene forma de “caja”. Según fuentes de ARMKT, parece que el DNSO “a cargo” habría visto en el puesto que quedaría vacante una oportunidad, por lo que se habría apresurado a un “per saltum” al ministro desregulador, para postularse como próximo administrador. Hasta ahí, podría decirse que es legítimo querer progresar profesionalmente –aunque para eso hay que poseer algún grado de profesionalidad que haga al título y no al revés–. El caso es que puentear al subsecretario nunca ha sido gratuito. Los dos administradores previos pueden dar testimonio de la furia que despertaron. Así que la crisis no tardó en estallar, y con el estallido las alianzas se habrían hecho añicos. Es lógico, de un día para el otro se cortó el cable de la cámara que transmitía al despacho 1233 sobre Hipólito Yrigoyen algunas de las imágenes de lo que sucedía en Balcarce 290. Algunas, no todas. Recortes seleccionados. Como en TVR ¿se entiende?
El subsecretario fue sorprendido en su buena fe. Si acaso tuviera una fe buena (1 Timoteo 1:5, la Biblia). Así las cosas, aún no se sabe cómo se moverá el tablero aeronáutico en los próximos 90 días. Lo que sí parece que se demoró, es algo que estaba por publicarse en el BORA; lo que una fuente describió como “un bombazo que se publicaría el pasado lunes”, pero que no pudo especificar. Habrá que esperar la publicación y/o la detonación.
Lo que hace del culebrón un thriller que tensa los nervios es que el cuasi DNSO podría haberse extralimitado más allá de su ambición por el cargo máximo de la aviación civil, aunque, como se ha dicho tantas veces desde esta columna, el juego preferido de los funcionarios del ENTE desde que se creó es el Antón Pirulero (cada uno atiende su juego). El caso concreto remite a la firma de una habilitación provisoria de un piloto de Airbus H160B. Por ahora, el tema está más escondido que el lago homónimo. Este tema entró a tallar en la lucha interna. La discusión habría sido tan fuerte que se escuchó del otro lado de los Andes a poco de comenzar Fidae. El escenario habría sido una emblemática empresa chilena de helicópteros, donde un cuestionado inspector del ENTE habría asegurado que él cancelaría esa licencia que jamás se debería haber otorgado. Sólo le faltó decir: ‘Excepto que la firme yo y que me manden al simulador en business…’. A propósito, qué tema el de la flojedad de papeles de algunos IOLA.
Uno de los capítulos del thriller debería ser titulado “certificaciones”. Según fuentes de ARMKT en el ENTE suceden cosas raras: “… podría decirse que se ha instalado como nunca una suerte de ‘canal verde’ tipo aduana, en donde algunos pasan y otros no. Yo le puedo decir que hay un trío con nombres y apellidos que trabajan como gestoría…”, dijo un funcionario que hizo llegar una foto interesante en donde figuran 16 empresas y expedientes concretos que merecen ser investigados –y lo son en este mismo momento–. Para el Gobierno (¿el ministro, el secretario, el subsecretario, el firmante? Funcionarios sobran) no debería ser tan difícil detectar rápidamente cualquier irregularidad, si hubiera voluntad de cotejar los tiempos que demoran los trámites y las razones de la dinámica de unos y de otros, para darse cuenta de que, como en Rebelión en la Granja, para decirlo con Orwell (Eric Blair), los chanchos hacen que los animales sean todos iguales, pero que algunos sean más iguales que otros. Ojalá que alguno tome el toro –o los chanchos– por las astas –o del cogote– , porque es mejor cortar un foco ígneo que las llamaradas imparables de un escándalo. Si el subsecretario quisiera abortar la postulación del hombre a cargo de la seguridad operacional aleccionadoramente, tiene ante sí una papa recién cosechada. La tiene bien fácil. Salvo que las circunstancias lo lleven a mirar para otro lado.
Todo esto debe haber estresado mucho al firmante y sus íntimos en la función. Tal vez por eso aceptó la invitación a un cumple en Bariloche –¡qué lindo es el Nahuel Huapi en otoño, por favor!–, y para allí se habría dirigido. No se sabe si el viaje tuvo cobertura oficial, pero no hay casi dudas de que la jefa del Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria, el firmante y el jefe de la Región festejaron el soplado de las velitas. Un saludo cumpleañero a los Laloux.
El culebrón puede estirarse. El thriller, no. Y tal vez, si no se logra algo superador, sea mejor seguir viendo la previsible novela de la tarde que enfrentarse a un final que nadie esperaba.
Se verá.
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Buenos Aires regula drones
La provincia de Buenos Aires decidió dar un paso que, sin estridencias, puede reconfigurar parte de la aviación agrícola: habilitó formalmente el uso de drones para la aplicación de fitosanitarios y estableció un esquema de licencias para sus operadores. La medida quedó plasmada en la Resolución 48/2026 del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, que incorpora a los drones como categoría formal de aplicadores y crea una licencia habilitante para operadores. Dicho de otro modo, lo que hasta hace poco orbitaba entre lo experimental y lo tolerado pasa a tener marco legal, requisitos y, sobre todo, legitimidad operativa.
La regulación es un paso; en un entorno más liberal, correspondería un sistema de incentivos en línea con una sociedad más abierta. Eso conduce directo a una paradoja: mientras en la Nación se deja todo prácticamente a la bartola, en la provincia de administración filo marxista se procede con cierta cautela que, ante la nada misma que establece la ANAC, luce más coherente.
La resolución tiene otras connotaciones al avalar la prestación de servicios a nuevos jugadores, con nuevas reglas y, por supuesto, nuevas tensiones. La figura del piloto aplicador —tradicionalmente asociada a la cabina de un Air Tractor, un Thrush o un Puelche— empieza a convivir con otro perfil: el operador de drones, con lógica, costos y barreras de entrada propias.
El punto no es tecnológico, es económico. El avión sigue siendo imbatible en volumen y eficiencia para grandes superficies. El drone, en cambio, gana terreno en precisión, flexibilidad y operación en zonas donde el avión pierde competitividad. La regulación bonaerense, en este sentido, no reemplaza un sistema: introduce competencia dentro del mismo.
Y ahí aparece un dato tan relevante como paradójico: la provincia no está eligiendo una tecnología sobre otra; está habilitando un ecosistema híbrido donde conviven aeronaves tripuladas y sistemas remotamente tripulados. Eso, en los hechos, modifica la estructura del negocio y obliga a los operadores a repensar su posicionamiento. De alguna manera, la administración de Buenos Aires parece entender lo que no comprendió el desregulador en jefe.
Se verá.
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ATE ANAC acata la verticalidad combativa
ATE ANAC acata la verticalidad combativa
La declaración de ATE ANAC tras el vencimiento de la conciliación obligatoria parece mostrar que Marcelo Belelli ha tomado la decisión de responder a los mandos del gremio. Es una lástima, Marcelo solía interpretar la realidad de una manera más pragmática.
Según el comunicado de prensa que Belelli difundió –un tanto panfletario–, la razón de su posición sería el incumplimiento de parte de un Gobierno al que denuncia políticamente. En principio, el libreto es tan conocido como demodé.
Si el conflicto se mira a la distancia, lo que subyace es algo que merece especial atención: en la Argentina, el conflicto sindical no es sólo una herramienta de negociación, sino un componente estructural de la oposición al cambio. Lo sorprendente del proceso no sería la conducta gremial, sino la pasividad de la Secretaría de Trabajo –en definitiva el Gobierno– ante la consolidación de la presencia de la Asociación de Trabajadores del Estado, liderada por el extremista Rodolfo Aguiar, en distintos niveles del sistema aeronáutico, como los controladores de tránsito aéreo y el personal del Servicio Meteorológico Nacional, entre otras actividades cuya afectación impacta directamente en la seguridad y previsibilidad de las operaciones aéreas.
En ese marco, el conflicto deja de ser un medio para resolver diferencias y pasa a ser parte del equilibrio, lo cual muta de anomalía a una forma de funcionamiento que, aplicada a sectores críticos como la aviación civil, genera inconvenientes potencialmente paralizantes.
A eso se suma un elemento más delicado: la creciente politización del discurso político-gremial de ATE, en el cual muchas veces se traspasa el reclamo salarial o las condiciones de trabajo para abordar una narrativa que, en algunos casos, no sólo trasciende lo sectorial, sino que se alinea con agendas más amplias que llegan al reclamo de sustituir al Presidente democráticamente electo, hasta el préstamo de la tribuna a militantes iraníes muy caracterizados.
En definitiva, más que un episodio aislado, la reciente medida de ATE ANAC parece un giro de timón en los modos de Marcelo Belelli y sus compañeros de ruta aeronáuticos y no aeronáuticos. Parece ser otro capítulo de una historia que se repite. Lamentablemente, como sucede en todo sistema donde el conflicto se vuelve estructural, la pregunta no es si habrá tensión, sino qué consecuencias la acompañarán.
Se verá.
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ATE: el conflicto llega a la información
ATE en el Servicio Meteorológico Nacional anunció un paro con una modalidad particular: las observaciones se realizan, pero no se transmiten. El sistema sigue activo… pero la información deja de circular.
En aviación, ese matiz es determinante. Sin METAR, SPECI ni TAF disponibles en tiempo real, la operación no se detiene formalmente, pero pierde previsibilidad y margen de seguridad. Las excepciones —vuelos sanitarios, oficiales o en emergencia— no hacen más que confirmar la regla: el servicio no se interrumpe, se degrada.
La medida podría revertirse de inmediato si se dictara la conciliación obligatoria, lo que introduce un factor adicional de incertidumbre operativa.
Más que una medida de fuerza clásica, el mecanismo elegido revela dónde está el poder. En la información. Cuando no circula, el sistema deja de ser el mismo.
Se verá.
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Pulverización inteligente: el problema no es la tecnología
La segunda edición de Pulverización Inteligente, realizada en Entre Ríos con más de 400 participantes, volvió a poner en foco un punto incómodo: el sector cuenta con tecnología, pero no siempre la usa bien. Organizado por la Fundación Benet, la Mesa de BPA y el gobierno provincial, el encuentro reunió a técnicos, aeroaplicadores y operadores de drones, con fuerte presencia institucional.
El dato que ordena todo el debate es contundente: el 70% de los aplicadores no mide sus pulverizaciones. Sin medición, no hay ajuste posible, ni en cobertura ni en eficiencia. En paralelo, se presentaron herramientas como la plataforma Agroformar y un nuevo centro de instrucción de drones en Urdinarrain, que apuntan a cerrar esa brecha.
La conclusión es clara: más que acceso a tecnología, el desafío es usarla con criterio.
Se verá.
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Río Grande: pista nueva, operación más inteligente
El aeropuerto de Río Grande volvió a operar tras una renovación integral de su pista 08-26, con una inversión de US$ 34 millones y foco claro en seguridad operacional. El proyecto incluyó nuevo paquete asfáltico, balizamiento LED y un sistema de energía ininterrumpida, pero lo más interesante está en la faz tecnológica: sensores de detección de hielo en tiempo real y la integración con sistemas móviles como MARWIS, que permiten conocer condiciones críticas de la superficie con precisión operativa.
La incorporación de datos en tiempo real y el uso incipiente de drones para monitoreo anticipan un cambio de lógica: menos reacción, más previsión.
Se verá.
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ANAC: la incompetencia no deja despegar
Un lector hizo llegar a ARMKT un mail en el que informa que elevó al ministro Federico Sturzenegger un reclamo por una situación que tristemente muchos experimentan, la demora de la ANAC en tomar exámenes: “Es inadmisible que la formación aeronáutica en Argentina esté paralizada”, dice el autor de la carta al ministro. El punto no sería la falta de norma, sino su ejecución. La Resolución 651/2025 creó la figura del examinador designado para agilizar los exámenes de piloto privado, pero en la práctica, no habría ni uno solo habilitado. Otra vez la norma precede al pensamiento.
El cuello de botella sería tan básico como preocupante, ya que el ENTE sólo cuenta con dos examinadores oficiales para todo el país. “Se demora más en esperar al inspector que en completar las 40 horas de vuelo”, dice, con total razón, el angustiado joven que quiere seguir con su carrera.
Hay que insistir: se desregula en la norma, pero se bloquea en la gestión. Y cuando eso ocurre, la reforma no acelera; rompe.
¿Hará algo el ministro que vino a destrabar todo?
Se verá.
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Esto fue todo por hoy.
¡Hasta la próxima!
Gracias a todos los que nos contactan a través de aeromarketescucha@gmail.com