La movilidad aérea avanzada (AAM, según su sigla en inglés) no está a la vuelta de la esquina y muchas de las empresas y proyectos en pos del sueño de una nueva aviación eléctrica eVTOL han abandonado la carrera.
En 2024, Lilium, City Airbus, Universal Hydrogen, Volocopter, la unidad eléctrica de Rolls-Royce, la alemana APUS Zero Emission, Crisalion Mobility, Cuberg/Northvolt, Eviation, Textron eAviation, Guardian Agriculture, Overair y Supernal quebraron o dieron por finalizados sus desarrollos a la espera de más avances científicos. Por ahora, las únicas startups que continúan con sus programas son Archer Aviation, Beta Technology y Joby Aviation, todas empresas estadounidenses que parecen contar con financiación para continuar el arduo camino a la certificación de la Federal Aviation Administration (FAA) y podrían comenzar a producir aeronaves y/o brindar servicios en un tiempo relativamente corto. Luego vendrá el desafío de sostenerse y ganar dinero.
La información indica que en China algunas empresas siguen abocadas a proyectos de movilidad aérea avanzada, pero todos se circunscriben a China y ninguno está pensando en obtener la certificación de la FAA o EASA como para que sean consideradas viables por y en Occidente.

La causa de los fracasos es que, al final del día, la tecnología para el vuelo eléctrico no ha madurado lo suficiente. El problema más complejo de resolver sigue siendo el de las baterías, ya que su peso deja muy poco margen para que las aeronaves puramente eléctricas sean viables económicamente. Así que los proyectos eVTOL, que sin dudas han avanzado mucho, están lejos de concretarse para ser un negocio rentable y los cielos de las ciudades no se llenarán de taxis voladores muy pronto.

Por ahora, solo Joby y Archer parece que podrían llegar a prestar algún servicio aéreo de despegue y aterrizaje vertical eléctrico (eVTOL) en los Emiratos Árabes Unidos el próximo año, aunque no contarían para entonces con la certificación de la FAA por más sostén de petrodólares que tengan. Así que la posibilidad de que por aquellas tierras de Medio Oriente vuelen atractivos eVTOs se basará en la voluntad de un emirato que quiere mostrar que por esos lares la tecnología está presente.

Lo que tiene alas volará antes
También los diseños que se basan en aeronaves con alas que en crucero vuelan como aviones, no solo surcan los cielos por la acción de rotores y no son puramente eléctricas, podrían tener chances de sobrevivir. Una de las empresas que siguen firmes con proyectos de ese tipo es Electra, por lo que parece que el camino correcto para lograr concretar un proyecto en el corto o mediano plazo es que las aeronaves renuncien por ahora a la posibilidad de ser totalmente eléctricas; podría ser la clave para.
Electra hacia la certificación
El pasado 10 de diciembre, Electra anunció que solicitó a la FAA la certificación de tipo Parte 23 para su avión híbrido-eléctrico Ultra Short EL9 de nueve pasajeros. La Parte 23 establece los estándares de aeronavegabilidad de la FAA para aviones con 19 pasajeros o menos, y constituye la vía regulatoria para la certificación de aeronaves pequeñas para operaciones comerciales de pasajeros y carga. Esta solicitud marca un paso significativo para el EL9 en la transición del desarrollo tecnológico al proceso de certificación formal.
Según la empresa, la presentación de Electra incluye el Formulario 8110-12 de la FAA, el Plan de Certificación Específico del Proyecto (PSCP) y la Especificación de Aeronave EL9, que describe la base de certificación propuesta por la compañía y su enfoque para el cumplimiento normativo. Este camino emprendido refleja varios años de colaboración coordinada entre Electra y la FAA a través de la Sección de Tecnología Emergente de Políticas y Estándares de la agencia norteamericana.
Rendimiento ultracorto
«El EL9 combina una arquitectura de propulsión híbrida-eléctrica con el diseño de ala de sustentación soplada de Electra, que canaliza el flujo de aire sobre el ala para generar una sustentación excepcional. La tecnología Ultra Short de Electra permite despegues y aterrizajes fiables y silenciosos en tan solo 45 metros, abriendo miles de posibles puntos de acceso ultracortos (como) pequeños aeródromos, helipuertos, muelles, zonas de estacionamiento, instalaciones industriales o claros remotos, manteniendo la velocidad, la seguridad, la rentabilidad y la comodidad de una aeronave de ala fija”, dice Electra en su web.

El panorama para la revolución de la movilidad aérea avanzada no es fácil y ya ha cobrado varias víctimas e, incluso, dinero que los gobiernos gastaron vendiendo a la ciudadanía una quimera. No todo ha sido pérdida; los desarrollos quedaron y los aportes tecnológicos están en el haber del futuro de la aviación, solo que ese futuro no está tan cerca como se publicitó por todas partes.


