Boeing anunció hoy que ha completado su adquisición de Spirit AeroSystems, en una operación que marca el camino de integración de la producción que ha diseñado el fabricante norteamericano luego de estrepitosos fracasos en la
construcción de aviones comerciales.
La adquisición de Boeing incluye todas las operaciones comerciales de Spirit relacionadas con Boeing, comprendiendo la fabricación de fuselajes para el programa 737 y estructuras principales de los Dreamliner 767, 777 y 787 y determinadas piezas de aeronaves militares. La integración incluye también la provisión de repuestos de Boeing que suministraba la compañía adquirida, así como su extendida cobertura global de servicios de mantenimiento, reparación y revisión de aeronaves Boeing, entre otros negocios.
Hasta donde se ha informado, Spirit Defense continuará apoyando a sus clientes como proveedor independiente de la industria de defensa para garantizar un soporte ininterrumpido; en ese sentido, la empresa operará como una subsidiaria satélite de Boeing Defense, Space & Security, pero su administración sería independiente, aunque ligada financieramente a la empresa madre que la acaba de comprar.
Un dato importante es que Boeing también compró parte de las instalaciones de Spirit AeroSystems en Belfast, Irlanda del Norte, que operarían bajo la marca Short Brothers, pero en dependencia con Boeing.
Las operaciones comerciales y de posventa de Spirit AeroSystems en Wichita, Kansas; Dallas, Texas; y Tulsa, Oklahoma, así como el Centro de Innovación Aeroespacial de Spirit en Prestwick, Escocia, comenzarán a integrarse a Boeing paulatinamente, y los 15.000 empleados de las cinco sedes serán incorporados a Boeing.
Esta transacción, que fue el desenlace de los problemas de conducción –y sobre todo calidad de ingeniería– de Spirit AeroSystems, ha tenido un gran impacto político en el Estado de Kansas, de ahí que los políticos se manifestaran complacidos por la resolución de la crisis y la decisión de Boeing de reinstalarse en ese estado.
«La experiencia aeronáutica de Kansas trasciende nuestras fronteras», declaró la gobernadora, Laura Kelly. «Contribuimos a la fabricación de las aeronaves de las que depende el mundo. La adquisición de Spirit AeroSystems por parte de Boeing subraya la importancia global del trabajo que se realiza en nuestro estado y posiciona a Kansas para seguir moldeando el futuro de la innovación aeroespacial durante las próximas décadas». Por su parte, el senador por Kansas, Jerry Moran, dijo: «Wichita no sería la capital aérea mundial sin los extraordinarios ingenieros, diseñadores y fabricantes que han invertido en nuestra industria aeroespacial y han hecho de Kansas su hogar».

Spirit había nacido como Mid-Western Aircraft Systems cuando Boeing vendió su fábrica de Wichita junto con las instalaciones en Tulsa, Oklahoma, y McAlester, en el mismo estado, a la firma de inversión Onex Corporation en junio de 2005 por US$ 900 millones en efectivo y la asunción de US$ 300 millones en deuda, un total de US$ 1,2 mil
millones en valor empresarial. La compañía pasó a llamarse Spirit AeroSystems unos meses después.
No fue fácil para Boeing adquirir Spirit, sino que tuvo que negociar duramente con la Comisión Europea, organismo supranacional de la Unión Europea que finalmente, en octubre pasado, dio la autorización de compra con la condición de que se le vendiera a Airbus la parte del negocio donde se fabrican estructuras para sus aviones. Al parecer, Bruselas estaba muy preocupada por la posibilidad de que se redujera la competencia en los mercados de fabricación de aeroestructuras y grandes aviones comerciales; además, consideró muy seriamente que la transferencia de plantas y empleados a Boeing le diera al principal competidor de Airbus acceso a información sensible sobre sus proyectos en desarrollo.
La preocupación de los europeos se fundaba en que los principales competidores de Spirit en el mercado de aeroestructuras Collins Aerospace, aunque también forman parte del mercado internacional Kawasaki Heavy Industries, Leonardo y Triumph Group.
Airbus se queda con su parte
Airbus también ha cerrado la transacción que corresponde a la producción que Spirit AeroSystems realizaba para el gigantesco fabricante de aeronaves europeo.
«Este hito marca un momento especial para todos en Airbus. Nos enorgullece dar la bienvenida a más de 4.000 nuevos compañeros, con quienes iniciaremos una nueva etapa en nuestras operaciones industriales al asumir actividades cruciales para nuestros programas de aviones comerciales», declaró Florent Massou, vicepresidenta ejecutiva de Operaciones del Negocio de Aviones Comerciales de Airbus.

Las adquisiciones que realizó Airbus comprenden diversas instalaciones de Spirit AeroSystems, entre las que está la planta de Kinston, Carolina del Norte, EE.UU. –que produce secciones del fuselaje del A350–, que será denominada Airbus Aerosystems Kinston; las facilidades industriales de Saint-Nazaire, Francia –que fabrica otras secciones del fuselaje del A350–, pero que se integrará como Airbus Atlantic Cadréan; la planta de Casablanca, Marruecos –que produce componentes de los A321 y A220–, la cual se denominará Airbus Atlantic Maroc Aero; la producción de las alas y del fuselaje central del A220 en Belfast, Irlanda del Norte, que pasará a ser Airbus Belfast; la producción de componentes de ala para A320 y A350 en Prestwick, Escocia, que se convertirá en la filial Prestwick Aerosystems bajo el control de Airbus. En la reorganización que está en ejecución, la producción de partes de A220 se trasladaría de Wichita, Kansas, EE. UU., a la planta de Saint-Eloi, Toulouse, Francia.![]()


