El titular de la Administración Federal de Aviación (FAA), Mike Whitaker, confirmó que no continuará al frente de la agencia cuando Donald Trump asuma la Presidencia.
La decisión de Whitaker era esperada, sobre todo, luego de la disputa de la FAA con Elon Musk –uno de los principales colaboradores del Presidente electo– por las multas que le aplicara a la empresa SpaceX por lo que la agencia estimó que fueron violaciones a los requisitos de licencia de lanzamiento que habría violado la empresa de Musk. Además, el Presidente electo había dicho que destituiría a varios funcionarios nombrados por su antecesor.
Whitaker había recibido una inusual confirmación unánime del Senado estadounidense en octubre de 2023, luego de varios intentos fallidos de la Casa Blanca por imponer a su candidato. Antes de asumir su cargo, el actual administrador fue adjunto del titular de la FAA durante la presidencia de Barak Obama. También había sido ejecutivo de una empresa que desarrolla aeronaves eléctricas para la movilidad aérea urbana, y ocupó puestos de alto nivel en varias aerolíneas, incluida United Airlines. El mandato del administrador saliente era de 5 años, pero ahora Whitaker ha preferido dar un paso al costado.
El Presidente Biden tuvo varios traspiés en las nominaciones para conducir la FAA en el curso de lo que ha sido la mayor crisis de la agencia en su historia, luego de la irregular certificación de los aviones de la familia Boeing 737 MAX y falencias en varias áreas estrechamente ligadas a las operaciones aeronáuticas, todo lo cual no se debe estrictamente a su gestión presidencial. Sin embargo, durante casi tres años de la administración Biden, la agencia fue conducida de manera interina por Polly Trottenberg, quien sucedió a Billy Nolen, un funcionario que se hizo cargo del puesto el 1º de abril de 2022, cuando el comandante Steve Dickson –puesto en el cargo durante el primer mandato de Donald Trump– dejara vacante el cargo.
Whitaker fue el segundo candidato propuesto por la Casa Blanca; la nominación inicial había recaído en Phil Washington, un candidato que fue muy cuestionado por el Senado, por su falta de experiencia en la aviación e irregularidades en sus empleos públicos anteriores.
Ahora, hasta que el candidato que nomine el Presidente Trump sea avalado por el Senado de los Estados Unidos de América, quedaría interinamente al frente de la agencia Mark House, quien ejerce como administrador asistente para finanzas y administración.
La gestión del administrador saliente tuvo como principales ejes resolver los problemas de seguridad del fabricante Boeing, no sólo por los antecedentes de los accidentes de la familia de aviones MAX, sino porque en febrero de este año, una puerta tapón de un Boeing 737 MAX 9 de Alaska Airlines se desprendió a 16.000 pies, ocasionando un aterrizaje de emergencia y una gran conmoción pública. Otro de los desafíos que asumió Whitaker fue el de mejorar la infraestructura para una aviación más moderna y segura. Entre las más urgentes necesidades de la aviación civil está la incorporación de personal capacitado para el control de tránsito y los servicios de navegación aérea.
Una de las notas más curiosas de estos últimos meses ha sido la constante publicación de las obras que se estaban realizando con los recursos públicos federales bajo el enunciado “INVERTIR EN ESTADOS UNIDOS: La administración Biden-Harris anuncia más de (x…) millones de dólares en subvenciones de la ley de infraestructura bipartidista para modernizar los aeropuertos”. Lo cual lucía como una propaganda encubierta de la política, algo que por cierto no era lo tradicional en la comunicación del organismo.
Dada la composición de las cámaras en el Capitolio, es muy probable que la nominación y aprobación del candidato del Presidente Trump sea un trámite rápido. También que haya cambios profundos en la forma en que la agencia sea conducida.![]()


