El domingo 25 de mayo, en medio del feriado patrio, la Aviación Civil (ese “todo lo demás que no existe”) decidió hacerse visible y abrió la boca de una manera tan contundente como inesperada. A través de un comunicado de prensa, la inmensa mayoría de las organizaciones aeronáuticas argentinas cuestionaron (por primera vez en la era Milei) la forma y el fondo de las acciones que se están tomando desde el poder político.
Firmaron el comunicado la Federación Argentina de Aeroclubes (FADA), la Asociación de Pilotos de Helicópteros de Argentina (APHA), la Asociación de Pilotos de la República Argentina (APRA), la Cámara Argentina de Escuelas de Vuelo (CAEVU), la Federación Argentina de Vuelo a Vela (FAVAV), la Cámara de Empresas de Transporte No Regular (CETANR), la Cámara Argentina de Empresas de Drones y Afines (CAEDYA), la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FEARCA), la Cámara Entrerriana de Aeroclubes y Entidades Aerodeportivas (FEDAEA) y la Federación de Aeroclubes de Santa Fe (FASF).
Ocho de estas diez organizaciones integran el Consejo Nacional de Aviación Civil (CONAV), que se supone es el ámbito de diálogo con los funcionarios del ENTE o, si se prefiere, la caja de resonancia de los problemas de cada sector representado. Si estas federaciones y cámaras salieron a manifestarse, es evidente que están hartas de la falta de diálogo y de la falta de soluciones.
Este asunto no es menor porque estamos en presencia de gente mansa, representantes dialoguistas que históricamente han trabajado muy bien en mesas técnicas. Con independencia del juicio personal que se pueda tener de cada cual, nadie puede negar que son genuinos referentes de sus sectores de origen, todos electos democráticamente, con una legitimidad de base de la que carecen muchos funcionarios designados a dedo.
El texto del comunicado puede verse aquí y cada cual podrá sacar sus propias conclusiones.
Por nuestra parte, podemos destacar el núcleo de la preocupación de los movilizados, cual es “la adopción directa y apresurada de los Reglamentos Aeronáuticos Latinoamericanos (LAR) y de la Autoridad Delegada, sin consulta, sin la elaboración de una matriz de riesgo ni la armonización apropiada y a conciencia con las RAAC y nuestra legislación nacional”. Precisamente por eso, piden “consensuar cada ajuste normativo que se aprueba”.
No es casual que el comunicado haya visto la luz un 25 de Mayo. Es evidente que “el pueblo quiere saber de qué se trata”. ¿No sería bueno que, 215 años después, un gobierno que se dice libertario tome nota de, precisamente, el reclamo que hizo nacer nuestra libertad?

