La semana aeronáutica
Mucho, poco o lo posible
En primera persona.
Tuve el privilegio de ser alumno y tal vez discípulo del doctor Alberto Benegas Lynch (h); incluso colaboré en la edición de algunos de sus libros. En clase, Alberto –con el tiempo lo llamé por su nombre– insistía en que sus interlocutores fueran “abogados del diablo”, asumiendo una posición…
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