No dejemos pasar el avión
Una mirada sobre cambio, modernidad, competencia y capacidad de ejecución en la Argentina actual.
La frase correcta es “no dejar pasar el tren”. Probablemente, no dejar pasar el tren nació de la experiencia concreta de la modernidad del siglo XIX y principios del XX, en el que el tren era símbolo del progreso, velocidad y cambio histórico, tanto como hoy sucede con las aeronaves. El sentido de perder el tren –u hoy el avión– no era simplemente llegar tarde, sino quedar fuera de una transformación económica o social, es decir, un proceso de cambio integral, profundo y revolucionario que avanza con ímpetu casi inevitable. Y el “casi” es porque muchos humanos tienen esa particular devoción por evitar el progreso.
En el poliducto de las redes sociales hay bellos y poéticos discursos sobre las ventajas de la sencillez con que debe abordarse la vida. Esas redes, que surcan el ciberespacio gracias a lo más reciente de la tecnología, suelen tener un tufillo de hipocresía.
Con más profundidad, los sabios ancestrales, escritores y filósofos han recomendado al hombre singular (en términos genéricos) transitar por la vida ligero de cargas innecesarias, lo cual, al final de la jornada, es absolutamente sensato.
En el mientras tanto, todos estamos dentro de la corriente de un río cambiante. Fue Heráclito, alrededor de 500 años antes de Cristo, quien dijo: “… en los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos…”, aunque la más popular versión sea “nadie se baña dos veces en el mismo río”, para explicar, con una de las imágenes fundacionales de la filosofía del devenir y el cambio permanente, que no solo cambia el mundo exterior, sino que cambia también el observador, y que, por lo tanto, el segundo baño nunca puede ser idéntico al primero y todo está cambiando siempre inevitablemente, tanto para uno mismo como para el prójimo. Aplicado al tren, al avión o a la vida, tal como se presenta para todos, cada uno debe decidir cómo vivir su vida en medio del cambio permanente –y cada vez más vertiginoso–, en el que los desafíos están patentemente presentes y la necesidad de continuas soluciones es inevitable.
La sociedad latinoamericana –y buena parte de la humanidad– está en un giro hacia la derecha si se utilizan anticuadas categorías políticas; pero se podría ser más preciso para definir el momento como de resurgimiento de diversos modelos de capitalismo de mercado o de libertad.
En el caso argentino, el Presidente Javier Milei encarna ese cambio. Es evidente que hay oposición a subirse al avión que propone el Primer Magistrado, aunque no son pocos los que no quieren perderse la oportunidad de avanzar hacia el futuro. Con todo respeto, podría decirse que Milei es un personaje muy particular. Su temperamento así lo demuestra. A la verdad, no es el primer político en la historia argentina que expone con vehemencia. Muchos han expresado que el Presidente es parecido a Domingo F. Sarmiento en lo que podríamos llamar “su discurso”. Claro que los medios de comunicación de hace más de un siglo y medio no son los de hoy. Los gritos de Sarmiento se reflejaban en los periódicos que pocos leían, mientras que los de Milei se difunden –editados o no– por cientos o miles de poliductos o canales.
Carlos Viana escribió el ensayo “El escenario político sobreiluminado” (Círculo Militar, 2006), donde abordaba el problema de la visibilidad permanente que termina trivializando o deformando la acción política real. En trabajos posteriores, el autor se refiere a la frivolización de los actores políticos; a la política convertida en espectáculo; a la irrupción de figuras construidas más por exposición que por densidad conceptual; a la degradación del debate público en un escenario donde la lógica de redes hace del político un performer (intérprete) de la realidad que hiperreacciona permanentemente, y señaló, casi proféticamente, la dificultad de sostener un pensamiento estratégico en un entorno saturado de exposición. Tal vez un arriesgado resumen de la tesis de Viana sea: Tanta luz termina impidiendo ver el movimiento real de las cosas porque todo queda expuesto, comentado y dramatizado mientras las transformaciones profundas ocurren debajo.
Objetivamente, la Argentina atraviesa uno de los procesos de transformación más profundos en varias décadas. Si bien el descalabro del país de hace tan solo 2 años y pico era literalmente estremecedor, y el acomodamiento de las variables económico-sociales durante ese tiempo ha sido durísimo –y lo será por bastante tiempo– durísimo, no puede negarse que las iniciativas políticas que ha presentado la administración Milei son más que auspiciosas. Los datos son contundentes en términos de reducción de la indigencia, pobreza e inflación, y aumento de inversiones y crecimiento del PBI. Por supuesto que no faltan los detractores que, barriendo el pasado debajo de la alfombra, insisten en que el costo del cambio es fenomenal, que otras fórmulas hubieran sido mejores, que ciertos eslóganes de campaña han sido incumplidos, que la gestión desacredita las promesas y cosas por el estilo. Sin embargo, el saldo a favor del Gobierno es muy positivo.
Lamentablemente, Milei y su equipo replican a la prensa, reaccionan irascible y groseramente, muchas veces con una cólera que parece olvidar que la libertad de prensa, aun con sus excesos, es la base de la libertad misma, y un rasgo de salud republicana que debe ser más resguardado que atacado. Al fin y al cabo, en un país en donde la oposición política está tan degradada en la consideración pública, lo único que contiene los excesos que todo ejercicio del poder conlleva es el periodismo; caso contrario, hasta el mínimo decoro se diluiría en infinitos casos de pueril raterismo con viajes, casas y departamentos que, aunque no suman ni el costo del inodoro del departamento del malogrado Daniel Muñoz en el Hotel Plaza de Nueva York, degradarían la moral pública peligrosamente. Pero, como se dijo, Milei es Milei y su percepción sobre las batallas que hay que librar, con sus tácticas y estrategias comunicacionales, son lo que son.
Ganadores y perdedores
En abril de 2024, el Presidente Milei dijo ante un auditorio cerrado y frente a los empresarios más poderosos del país reunidos en el Foro de Llao Llao, una frase memorable que dejó clara su visión sobre la división de tareas entre el Estado y el sector privado: «Yo soy liberal libertario, yo me voy a ocupar de arreglar la macro; la micro la tienen que arreglar ustedes, ¿qué tengo que estar haciendo yo con la micro?» Concretamente, Milei hizo una invitación a que los empresarios dejen de mirar al Estado del modo con que solían hacerlo.
Otra frase interesante fue: «Nosotros (…) no vamos a fijar precios, no vamos a pick the winners (…) El que quiere ganar plata va a tener que laburar, va a tener que competir, va a tener que ser mejor que el resto”.
Seguramente, el mandatario recordó a Israel Kirzner, exponente destacado de la Escuela Austríaca, que quizá fue el que más reflexionó sobre la función empresarial como eje fundamental de la economía libre, al sostener que el empresario es el agente que descubre oportunidades, detecta descoordinaciones y corrige ineficiencias en el proceso de mercado y, que como tal, más que un mero capitalista, es un actor que alerta (“alertness”) o descubre oportunidades que otros no vieron para producir más bienes que satisfacen viejas y nuevas necesidades de la manera más eficiente.
Esas ideas de Milei no satisficieron ni satisfacen a muchos hombres y mujeres de “negocios” que se han enriquecido a partir de ententes con el Estado que siempre fueron a espaldas de la ciudadanía ampliamente considerada.
Así que es verdad que en este Gobierno hay ganadores y perdedores; ganan los que logran competir y pierden los que lograban la concesión de cotos de caza que facilitaban la presa. Por supuesto que hay cuestiones que deben corregirse lo más rápido posible, por ejemplo, los impuestos distorsivos, las trabas y las picardías de los burócratas enquistados en las capas sedimentosas que forman el Estado hallado el 10 de diciembre de 2023. Pero hay un momentum en que deben tomarse decisiones firmes y de largo plazo para que cada quien se acomode a la realidad del mercado y responda o sucumba, porque así es la actividad empresarial.
Hay otros perdedores más vulnerables –muchas veces rehenes de los anteriores y otras del Estado– y otros no tanto, que son las personas que a lo largo de décadas fueron neutralizadas por la cultura del subsidio, la dádiva y la ficción de la gratuidad. Sin dudas, hay que proteger a los más frágiles con urgencia e informar a los otros sobre lo que podría denominarse “la naturaleza de las cosas”, para persuadirlos de que la razón de sus penurias no es lo que se hace hoy, sino lo que se hizo en un pasado que fue demasiado prolongado.
Equipos y aviación
La gestión Milei tiene oscuridades y cifras importantes en el debe.
Tal vez lo más difícil de justificar sea la paupérrima conformación de muchos de sus equipos técnicos. En la Aviación Civil Argentina (ACA) –en definitiva, el sector en el que está enfocado ARMKT– puede observarse que el Gobierno tiene un enorme déficit de profesionales de excelencia. Esto puede observarse con facilidad al analizar la producción de normativa aeronáutica, sus enmiendas e inconsistencias. Semana tras semana, este medio ha señalado las espasmódicas modificaciones impulsadas bajo el liderazgo de distintos administradores, sin que pueda percibirse un hilo conductor capaz de definir una verdadera política aeronáutica. A ello se suma la ineficacia que todavía exhibe buena parte de los trámites ante el regulador de una actividad tan sensible, sin que se advierta una diferencia sustancial respecto de las largas décadas de autoritarismo y corrupción vividas por la aviación argentina. Por eso, al tomar a la Aviación Civil Argentina como muestra de lo que podría suceder en otras áreas, cabe afirmar que la decepción es el sentimiento prevalente del ecosistema.
La frustración por las parcelas que opacan los logros se extiende a sectores como la Defensa que, en materia de aviación, confirman irregularidades que hace tiempo fueron expuestas en ARMKT.
Servicio Meteorológico
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) es otra demostración de improvisación que incumbe a la aviación, ya que ese organismo releva información aeronáutica valiosa. Lo inquietante no es que allí deba modificarse todo aquello que no funciona, sino que quienes impulsan los cambios todavía no hayan explicado con profesionalismo cuál es el plan de acción para alcanzar un objetivo superador. Hasta ahora, lo difundido parece limitarse a una mera crítica —o, siendo generosos, a un diagnóstico— sobre lo que no sirve y nada más.
Acuerdos aerocomerciales y la aerolínea embanderada
En materia de transporte aéreo regular, Transporte firmó cientos de convenios; es más, las habilitaciones superan las capacidades del sistema, lo cual no es un buen indicio en un sector en donde la previsibilidad es seguridad operacional.
Por otra parte, Aerolíneas Argentinas habría reducido –¿eliminado?– el pedido de auxilio financiero al Tesoro y, según la versión oficial, obtenido ganancias; por lo que la pregunta pertinente podría ser: ¿No será un muy buen momento para proceder como dijo el Presidente para entregársela a los empleados?
Hidrovía y aviación
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Desalojo de CATA
El 3 de diciembre pasado, la Sala I de la Cámara Federal de San Martín confirmó la resolución que ordenó el lanzamiento (desalojo) de la firma Global Jet Aviation S.A. del denominado Hangar Norte/B (ex-CATA), ubicado en el Aeródromo Presidente Rivadavia.
La decisión fue tomada en el marco de la causa “Estado Nacional-Fuerza Aérea Argentina c/ Global Jet Aviation SA s/Lanzamiento Ley 17.091”, iniciada por la Fuerza Aérea Argentina para recuperar el inmueble.
La empresa había apelado la medida argumentando, entre otras cuestiones, la existencia de tratativas administrativas tendientes a regularizar su situación y discrepancias respecto del canon establecido por el Tribunal de Tasaciones de la Nación. También sostuvo que existía una acción de amparo en trámite vinculada a la cuestión.
Sin embargo, la Cámara consideró que los planteos económicos formulados por la demandada resultaban “insustanciales” frente al objeto específico de la Ley 17.091, destinada a permitir la recuperación inmediata de inmuebles estatales cuando no existe título que justifique su ocupación.
En ese sentido, el tribunal destacó que la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) confirmó la inexistencia de vínculo contractual vigente con Global Jet Aviation y señaló que la empresa no aportó elementos suficientes que acreditaran un derecho de permanencia sobre el predio.
La resolución también menciona que el denominado Hangar A había quedado excluido del lanzamiento por encontrarse emplazado sobre terrenos correspondientes al PITAM (Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico Morón), bajo jurisdicción del Municipio de Morón.
Asimismo, en las actuaciones se indicó que el Hangar Norte/B es considerado de interés estratégico por la Fuerza Aérea Argentina, especialmente para la Dirección General de Seguridad y Transporte Terrestre.
Con los datos que surgen del propio fallo, sería de interés ciudadano conocer cuál fue la situación administrativa y operativa del Hangar A, emplazado sobre terrenos correspondientes al PITAM y bajo jurisdicción del Municipio de Morón.
El caso había sido investigado durante años por Aeromarket a partir de pedidos de acceso a la información pública y documentación oficial vinculada a la ocupación y explotación del hangar ex-CATA, instalaciones que pertenecieron a la desaparecida empresa CATA S.A.
Se verá.
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La buena de la semana
FeArCA apuesta por el residuo cero en envases
En el marco del XXIII Congreso Argentino de Ingeniería Sanitaria y Ambiental realizado en Córdoba, el presidente de la Federación Argentina de Cámaras Agroeáreas (FeArCA), Diego Martínez, destacó los avances alcanzados por el sector agroindustrial en materia de gestión de envases vacíos de fitosanitarios y planteó los próximos desafíos vinculados a la sostenibilidad y reducción de residuos.
Durante las IV Jornadas Internacionales sobre la Ley de Envases Vacíos de Fitosanitarios, organizadas por CampoLimpio, Martínez recordó que décadas atrás las propias etiquetas de los productos recomendaban prácticas hoy impensadas. “Hace 40 o 50 años, las etiquetas indicaban el enterramiento y hasta en algunos casos la incineración”, señaló, para luego destacar la evolución que permitió la implementación de circuitos formales de reciclado y disposición final.
El titular de FeArCA sostuvo además que el próximo paso debería orientarse a reducir la cantidad de envases mediante sistemas de provisión de fitosanitarios a granel. Según explicó, el objetivo es avanzar hacia esquemas donde los aplicadores puedan dosificar desde contenedores de gran capacidad, disminuyendo significativamente el uso de bidones de menor tamaño. Martínez recordó incluso experiencias observadas en Estados Unidos hace más de una década, donde algunas compañías prácticamente habían eliminado los envases de 20 litros.
Asimismo, destacó que las características operativas de la actividad aeroagrícola facilitan el cumplimiento de buenas prácticas vinculadas al lavado y acondicionamiento de envases, y ratificó el compromiso de la entidad para que el 100 % de sus asociados se mantengan dentro de los circuitos de reciclado y disposición final previstos por la normativa.
Finalmente, Martínez subrayó que el verdadero desafío es consolidar una cultura ambiental sostenida en el tiempo. “Esta ley y esta práctica tienen que transformarse en una costumbre, es decir, en nuestra cultura”, afirmó.
Se verá.
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Esto fue todo por hoy.
¡Hasta la próxima!
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