Bajan los reportes por láser, pero no el riesgo operacional

La FAA informó una nueva caída de las iluminaciones con láser denunciadas por pilotos en Estados Unidos.

Imagen: ChatGPT.

Las iluminaciones con láser a aeronaves continúan descendiendo en Estados Unidos, no obstante, la Administración Federal de Aviación (FAA) advierte que el nivel sigue siendo demasiado alto. En un comunicado difundido el 17 de septiembre, el organismo informó 4.470 reportes durante el período considerado de 2026, un 24 % menos que a igual altura del año anterior. La tendencia viene mostrando una mejora después del récord histórico de 13.304 casos registrado en 2023. En 2024 fueron reportados 12.840 incidentes y en 2025, 10.993, una disminución del 14 % respecto del año anterior. La FAA atribuye parte de esa reducción al trabajo de difusión, capacitación y coordinación realizado con organismos policiales federales, estatales y locales. Sin embargo, los números siguen siendo elevados. Entre enero y julio de 2026, California encabezó los reportes con 614 casos, seguida por Texas, con 445; Florida, con 232; Illinois, 224, y Tennessee, 202. Washington, Arizona, Colorado, Virginia y Georgia completaron los diez estados con mayor cantidad de denuncias.

Mucho más que una luz molesta

El problema no reside solamente en la potencia de un haz que alcanza la cabina, sino en las condiciones en las que suele producirse la exposición. La FAA ha estudiado durante años los efectos de los láseres sobre las tripulaciones y advierte sobre deslumbramiento, ceguera momentánea, imágenes residuales, pérdida de visión nocturna, sobresalto y desorientación. Esos efectos adquieren especial importancia durante la aproximación, el aterrizaje o el despegue, cuando la carga de trabajo es elevada y existe poco margen para apartar la atención del vuelo.

La adaptación nocturna agrava el problema. Una iluminación repentina puede degradar durante segundos o minutos la capacidad visual de un piloto que venía operando con los ojos adaptados a la oscuridad. Los estudios y reportes recopilados por la FAA incluyen casos en los que los pilotos perdieron momentáneamente la referencia de la pista, iniciaron una aproximación frustrada o transfirieron el control al otro tripulante. Esa última posibilidad muestra también una diferencia operacional importante. En una cabina con dos pilotos, el tripulante no afectado puede tomar los controles. En operaciones de un solo piloto —y especialmente en aviación general o helicópteros que vuelan a menor altura— esa redundancia no existe. La propia FAA ha señalado que los helicópteros pueden resultar particularmente vulnerables por su proximidad al terreno y porque el vuelo estacionario facilita mantener el haz sobre la aeronave.

Cuando una tripulación denuncia una iluminación, el procedimiento de la FAA contempla informar inmediatamente al control de tránsito aéreo. Los datos solicitados incluyen posición, altura, fase de vuelo, color del láser, posible ubicación de la fuente, afectación de la visión e incluso si el haz pareció seguir deliberadamente a la aeronave. El reporte sirve tanto para evaluar el riesgo operacional como para facilitar la intervención policial.

Del puntero al delito federal

En Estados Unidos, apuntar deliberadamente un láser contra una aeronave constituye un delito federal. La FAA puede imponer multas civiles de hasta US$ 11.000 por infracción, mientras que una condena penal puede alcanzar cinco años de prisión y US$ 250.000 de multa, además de las sanciones estatales o locales que correspondan.

Es bueno subrayar que en los Estados Unidos, estas iluminaciones son verdaderos ataques y no una amenaza teórica. En julio de este año, un hombre de Nueva York fue condenado a 18 meses de prisión por dirigir un láser verde contra un vuelo de Delta que se encontraba en aproximación al aeropuerto de Buffalo. Un mes antes, otro hombre había recibido diez meses de prisión por iluminar con láser aeronaves F-35 de la Fuerza Aérea estadounidense en Arizona.

La FAA también llamó la atención sobre una fuente menos evidente. Los proyectores láser utilizados para decoración durante las fiestas pueden emitir haces que alcanzan distancias mucho mayores de lo que sus propietarios imaginan. Si están orientados hacia el cielo, pueden producir el mismo efecto de distracción o deslumbramiento que un puntero dirigido deliberadamente contra una aeronave.

La reducción de los reportes es una buena noticia, sobre todo después del máximo alcanzado hace tres años. Sin embargo, varios miles de eventos anuales mantienen el fenómeno como una cuestión seria sobre la que hay que trabajar mucho. El punto crítico tampoco está únicamente en contar cuántos láseres llegan hasta una cabina, sino en recordar que bastan unos pocos segundos, durante una aproximación nocturna y a baja altura, para transformar lo que desde tierra puede parecer una travesura en un problema genuino de seguridad operacional.

Fuente: FAA.

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