La FAA certificó el Boeing 737-10

Llegó el día luego de un largo proceso.

El avión de pasillo único más grande de Boeing llega a Islandia, en su ruta al Salón Aeronáutico Internacional de Farnborough. Foto: Boeing.

El mayor integrante de la familia 737 MAX recibió la aprobación de la autoridad aeronáutica estadounidense, después de nueve años desde su lanzamiento y más de cinco desde su primer vuelo.

 

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por su sigla en inglés) certificó el 20 de octubre el Boeing 737-10, la versión de mayor capacidad de la familia 737 MAX. La aprobación pone fin a un extenso proceso de evaluación técnica y regulatoria, y permite al fabricante estadounidense avanzar hacia las primeras entregas de un avión cuya incorporación al mercado estaba prevista originalmente para 2020.

El programa había sido presentado en junio de 2017, durante el Salón Aeronáutico de París, como la respuesta de Boeing a la creciente demanda de aeronaves de pasillo único con mayor capacidad, segmento en el que Airbus avanzaba con el A321neo. El primer vuelo del 737-10 tuvo lugar el 18 de junio de 2021, cuando Boeing ya enfrentaba las consecuencias de los dos accidentes del 737 MAX 8 ocurridos en Indonesia, en octubre de 2018, y Etiopía, en marzo de 2019, que provocaron 346 muertes y condujeron a la inmovilización mundial de la familia. Aquellos accidentes modificaron profundamente el escenario regulatorio. La FAA endureció sus procedimientos de supervisión y el Congreso estadounidense aprobó en 2020 la Ley de Certificación, Seguridad y Rendición de Cuentas de Aeronaves (Aircraft Certification, Safety, and Accountability Act, ACSAA), que introdujo mayores exigencias para las evaluaciones de seguridad, los factores humanos y la documentación técnica de los nuevos desarrollos.

Uno de los momentos críticos del proyecto llegó a fines de 2022, cuando el programa enfrentó la posibilidad de quedar alcanzado por nuevos requisitos sobre los sistemas de alerta a las tripulaciones. El Congreso terminó estableciendo una excepción para determinadas solicitudes de certificación anteriores a diciembre de 2020, entre ellas la del 737-10, condicionada a la incorporación de mejoras de seguridad.

A las dificultades regulatorias se sumaron problemas técnicos. Entre los más importantes estuvo el sistema antihielo de los motores, cuyo funcionamiento podía provocar temperaturas excesivas y daños en determinadas condiciones. La necesidad de desarrollar una solución retrasó tanto la certificación del 737-10 como la del 737-7, finalmente aprobado el pasado mes de agosto.

Incluso en la etapa final surgió otro inconveniente relacionado con el software del sistema de guiado de vuelo durante determinadas situaciones de aproximación frustrada. La FAA evaluó el problema y determinó que no impedía completar la certificación, aunque Boeing debía continuar trabajando en su corrección.

La campaña de ensayos del 737-10 comprendió cerca de 1.000 vuelos, más de 2.000 horas de vuelo y otras 1.000 horas de pruebas en tierra. El fabricante también debió presentar decenas de miles de páginas de documentación técnica y someter el diseño a revisiones de seguridad y factores humanos.

Entre las mejoras incorporadas se encuentra un sistema perfeccionado de medición del ángulo de ataque, destinado a aumentar la redundancia y confiabilidad de la información utilizada por los sistemas de control de vuelo. Boeing prevé extender esta tecnología al resto de la familia MAX.

El 737-10 puede transportar hasta 230 pasajeros en configuración de máxima densidad, aunque su capacidad habitual será de entre 185 y 210 plazas en dos clases. Su autonomía alcanza las 3.100 millas náuticas (5.740 kilómetros), mientras que su principal atractivo comercial reside en la reducción de costos por asiento y la posibilidad de compartir procedimientos, equipamiento y mantenimiento con otras versiones de la familia 737 MAX.

Boeing informó que más de 30 clientes realizaron pedidos por 1.555 unidades, equivalentes a más del 30% de la cartera pendiente del programa MAX. Esa demanda explica la importancia de la certificación para el fabricante, que necesita ampliar su oferta en el segmento de mayor capacidad y recuperar terreno frente a Airbus.

La aprobación representa un avance decisivo para Boeing, aunque no significa que hayan desaparecido los desafíos industriales ni los derivados del prolongado retraso. Las aerolíneas deberán incorporar progresivamente el nuevo modelo a sus flotas, mientras el fabricante aumenta su producción y concreta las entregas comprometidas.

Después de un recorrido mucho más largo que el previsto, el 737-10 finalmente obtuvo su certificación. El próximo desafío será transformar esa aprobación en entregas efectivas y demostrar, en servicio, las ventajas técnicas y económicas que Boeing promete desde hace casi una década.

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