Ausencia de la autoridad aeronáutica

Negacionismo de la ANAC • Por Dr. Gustavo Marón

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), con la Lic. Paola Tamburelli a la cabeza, ha ingresado en una ausencia peligrosa. La autoridad aeronáutica sufre algún tipo de trastorno profundo que afecta la manera en la que percibe y socializa (en nuestro caso con la Aviación Civil que dice administrar), lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación.

El 25 de enero de 2020, a dos días de asumir en el cargo, la Lic. Tamburelli otorgó una entrevista al diario El Cronista, en el curso de la cual expresó su deseo de convocar a todos los actores del sector aeronáutico. En sus propias palabras, “me voy a reunir con todos los actores de la aviación civil, con todas las empresas aéreas. Quiero escuchar a todos, el diálogo está abierto y están todos invitados”.

Lamentablemente estas fueron sólo palabras bonitas, políticamente correctas para el estreno de un cargo nacional pero vaciadas de contenido por la realidad de los hechos en los meses siguientes. En efecto, desde que sobrevino la pandemia de Coronavirus, la Lic. Tamburelli se dio el lujo de cortar el diálogo con todas las organizaciones representativas de la Aviación General, el Aerodeporte y el Trabajo Aéreo. Durante esta crisis sólo se mostró lo justo y necesario en actos y eventos relativos al Transporte Aéreo, alguno de ellos de corte académico, pero en todos exhibió una pasmosa falta de definiciones. En el mejor de los casos logró describir los problemas y mostrar su preocupación personal frente a ellos, un buen ejercicio empático para con los afectados, pero una auténtica declaración de incapacidad en términos de gestión.

El mayor destrato le fue propinado al Consejo Asesor de Aviación Civil (CONAV), el colectivo de organizaciones aeronáuticas representativo de todo el sector, que fue creado por la ANAC precisamente para fortalecer el diálogo con las bases y anticipar problemas.

El mayor destrato le fue propinado al Consejo Asesor de Aviación Civil (CONAV), el colectivo de organizaciones aeronáuticas representativo de todo el sector, que fue creado por la ANAC precisamente para fortalecer el diálogo con las bases y anticipar problemas. El CONAV celebró una sola reunión con la Lic. Tamburelli, antes de declararse las medidas de aislamiento y, desde entonces, jamás fue convocado ni atendido. Ni siquiera las organizaciones que lo conforman fueron recibidas por separado, como en su momento deslizó la Administradora, lo que confirmó con hechos contundentes que su vocación de diálogo en realidad era nula.

 

 

Para comprender la magnitud del destrato, basta recordar qué es el CONAV, pues su negación no entraña su inexistencia, del mismo modo que romper un termómetro no quita la fiebre. El CONAV, bajo su formato actual, fue creado y reglamentado por Resolución ANAC N° 955-E-2017 (Administración del Ing. Juan Pedro Irigoin) con el objeto  de coordinar esfuerzos para el desarrollo de las normas y políticas concretas dirigidas a los sectores de la Aviación General y el Trabajo Aéreo.  Resultó el perfeccionamiento del Consejo Consultivo para la Aviación General y Deportiva (CCAGD) creado por Resolución N° 479/2011 (Administración del Dr. Alejandro Granados), que a la vez era el pulimento del Consejo Argentino de Aviación Civil (CAAC) vigente desde 1968 a partir de la creación del Comando de Regiones Aéreas de la Fuerza Aérea Argentina (antecesor directo de la ANAC).

A través de la historia el Consejo tuvo un rol articulador, enteramente funcional a los intereses de la Autoridad Aeronáutica, fuera el CRA o la ANAC. La complejidad del sistema normativo aeronáutico hizo que las entidades se mantuvieran unidas, “colegiadas”, para adelantarle problemas a la autoridad y evitar así que una norma emitida en consideración del Aerodeporte impactara negativamente en el Trabajo Aéreo, por sólo citar un ejemplo. El Consejo tenía otro fin práctico, porque la autoridad hablaba y coordinaba con un solo interlocutor en lugar de hacerlo con cada uno de los actores del país.

Mucha ceremonia política y poca gestión. De izquierda a derecha: Paola Tamburelli, Alicia Castro y Gabriela Logatto.

Se logró así un mayor acatamiento normativo (producto del consenso en la creación de las normas) y un menor nivel de conflictividad (producto de la función de interfaz que las entidades ejercían con sus representados).  Lo uno y lo otro empezaron a resentirse a partir del momento en que el CONAV y sus entidades integrantes dejaron de ser convocados por la Lic. Tamburelli, porque al no haber diálogo con la ANAC, dejaron de fungir de fuelles o amortiguadoras con sus bases. La fricción produjo recalentamiento sencillamente porque los problemas de cada entidad se siguieron acumulando, lo quisiera o no entender una Autoridad Aeronáutica negacionista.

Ante la falta de diálogo con la Lic. Tamburelli, el CONAV buscó otros canales, incluyendo el Ministerio de Transporte, la Jefatura de Gabinete de Ministros, la Presidencia de la Nación y hasta la oficina regional de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Esto enervó los ánimos intramuros de la ANAC, pero lo cierto es que ninguno de esos timbres hubiera sido presionado jamás si la Administradora hubiera tenido la delicadeza de atender los teléfonos en lugar de bloquearlos.

El último capítulo de esta novela nefasta se viene dando desde el 23 de septiembre, cuando el CONAV remitió a la Lic. Tamburelli y a todos sus Directores Nacionales un extenso correo destacando el serio, profundo y agudo malestar existente en toda la comunidad aeronáutica debido al ahogo que vivía el sector, la proliferación de explotadores aéreos clandestinos y las pasmosas demoras en trámites administrativos de todo tipo. Como única respuesta sobrevino el silencio, ante lo cual el CONAV hizo pública la situación a través de una solicitada titulada, precisamente, El silencio rompe puentes.

Hemos llegado a hoy, 9 de octubre de 2020, con los puentes rotos y el silencio de la ANAC como ruido de fondo. No es dable esperar respuestas durante el fin de semana, menos aún el lunes 12, que será feriado, pues sabemos que los funcionarios respetan estrictamente los días no laborables.

Mientras tanto la olla a presión sigue tomando temperatura. Que nadie se ofenda ni se moleste cuando el CONAV salga públicamente a pedir las cabezas de todos los responsables, “distraídos” y cómplices, incluida la Lic. Tamburelli, por dar la espalda a la Aviación Civil argentina en la peor crisis que registre su historia contemporánea.

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10 Comentarios
  1. Raul Crudele dice

    Estimo que los funcionarios no actúan sin conocimiento de sus superiores. En consecuencia, pedir la renuncia de la licenciada, no va a resolver el problema. Sugiero hacer foco en elevar el nivel del destinatario de los reclamos, y que se hagan cargo. Ya que se arrogan el control de la actividad, que se pongan a la altura de las circunstancias. Saludos!

  2. Zenon Lopez Wallace dice

    “Ausencia:…..Complicidad mafiosa ,que viene de lejos.

    1. Zenon Lopez Wallace dice

      Ausencia??? Complicidad mafiosa que viene de lejos.

  3. Zenon Lopez Wallace dice

    Ausencia??? Complicidad mafiosa que viene de lejos.

  4. SILVINA dice

    Porque de una vez por todas no hay un ingeniero/a aeronáutic/a al frente de la ANAC ??

    1. Horacio dice

      Estimados:

      Buenos días, no hay facultativos (ingenieros, licenciados, etc.) porque no quieren que se vea la realidad y hacer las cosas bien, como en un país serio.

  5. Hugo dice

    primermandatario estimado Alberto la Aviación necesita ser dirigida por personas ampliamente expertas y con mucha experiencia técnica en Aviación basta de políticos acomodados al frente de situaciones que no conocen en absoluto Muchas gracias señor presidente presidente si escucha mi mensaje y actúa en consecuencia En beneficio del desarrollo de la Aviación civil Argentina

  6. Luis dice

    Que se podia esperar …lo anterior un desastre lo posterior aun.peor soluciones…???ninguna ;de ineptos en la aeronautica esta llena; de politicos calienta asientos de a “miles” ….

  7. Pablo dice

    Excelente nota.
    Todos sabemos de la inoperancia generalizada del color político que hoy gobierna. No es que los anteriores hayan sido un lujo… Pero son los hechos que hablan de la situación de Argentina después de décadas de peronismo.
    Lo que me sorprende, si es que queda lugar para sorpresas, es que a diferencia de otros tiempos donde el objetivo de la política era cobrar sus sueldos mientras simulaban hacer algo, hoy día ni siquiera importan las apariencias. Tengo amigos con familiares en contratos en Presidencia, que caducaron el 10 de diciembre, y al día de hoy nadie se ha ocupado siquiera de designar titulares nuevos en los organismos. O sea… acefalía por doquier, oficinas abandonadas, y en el mejor de los casos, designaciones que no van a trabajar para no “contagiarse”. Total todos pagamos sus sueldos.
    Lo mencionado de ANAC no me sorprende que siga la misma linea: inactividad total. Ni siquiera inoperancia, porque para ser inoperante al menos hay que hacer algo. Mal e inútil, pero hacer algo. Cosa que aquí no está ocurriendo.
    Dios nos ayude por 3 años más.
    O mejor, despertemos y actuemos en consecuencia.

  8. Julian dice

    Excelentes palabras!

Comentarios

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