El Falcon 10X realizó su primer vuelo

La prueba duró dos horas y media. Despegó de Bordeaux-Mérignac.

El Falcon 10X. Foto: Dassaut.

Dassault Aviation completó el primer vuelo del nuevo Falcon 10X, el avión con el que busca volver a disputar el extremo superior de la aviación ejecutiva, donde Bombardier y Gulfstream vienen marcando el ritmo con sus Global 8000, G700 y G800.

El prototipo despegó el 19 de junio desde Bordeaux-Mérignac y realizó una misión de aproximadamente dos horas y media, que marcó el inicio formal de la campaña de ensayos en vuelo. Para Dassault, el hito tiene un significado mayor que el habitual “primer despegue”, dado que el 10X es un diseño completamente nuevo para el mayor Falcon de la historia y la apuesta de la compañía francesa para entrar de lleno en la categoría de los birreactores de ultralargo alcance.

La arquitectura del avión anticipa una ruptura con la familia Falcon tradicional. El 10X tendrá un alcance máximo anunciado de 7.500 millas náuticas, unos 13.890 kilómetros, a Mach 0,85, y una velocidad máxima de Mach 0,925. En teoría, eso permitirá enlazar sin escalas pares de ciudades como París-Santiago, Nueva York-Shanghái o Los Ángeles-Sídney. Claro que, como ocurre en toda misión de muy largo alcance, la factibilidad real dependerá de la carga útil, los vientos, los aeropuertos de alternativa, el perfil de vuelo y los márgenes de despacho.

El avión está impulsado por dos Rolls-Royce Pearl 10X, cada uno con más de 18.000 libras de empuje. El motor combina el núcleo Advance2 de Rolls-Royce con un nuevo sistema de baja presión, una cámara de combustión de emisiones ultrabajas y una caja de accesorios capaz de entregar mayor potencia eléctrica al avión. Según el fabricante, ofrecería una reducción del 5% en consumo específico frente a la generación anterior de motores ejecutivos. Además, el turbofan fue probado con combustible sostenible de aviación al 100%.

Para un piloto, quizá lo más interesante no esté solo en la autonomía o la cabina. Dassault trasladó al 10X buena parte de su experiencia en mandos de vuelo digitales y diseño militar. El avión contará con controles de vuelo de nueva generación, un sistema de aceleradores inteligentes y una función de recuperación destinada a asistir a la tripulación ante una pérdida de control o una desviación severa de la envolvente prevista.

La cabina también explica la ambición del programa: 2,03 metros de altura, 2,77 metros de ancho y 16,4 metros de largo útil, con un volumen de 78,7 metros cúbicos. Dassault promete capacidad para hasta 19 pasajeros, aunque el verdadero argumento no será el número de asientos, sino la posibilidad de configurar una cabina de cuatro ambientes, con descanso real para vuelos muy largos.

El Falcon 10X fue presentado inicialmente en 2021 y su entrada en servicio se fue demorando. Por eso, el primer vuelo tiene un valor adicional: confirma que el programa dejó atrás la etapa de promesas, banco de pruebas y desarrollo industrial para entrar en la fase donde las cifras empiezan a enfrentarse con la realidad.

Para la campaña se utilizarán tres aeronaves de prueba. Falta mucho para la certificación, pero Dassault ya puso en el aire una máquina que no pretende ser solo el Falcon más grande, sino una respuesta francesa a la nueva generación de jets intercontinentales.

El primer vuelo del 19 de junio abrió oficialmente la campaña de ensayos. Dassault anuncia 7.500 nm de alcance, Mach 0,925 de velocidad máxima y una cabina de 2,77 m de ancho por 2,03 m de alto; Rolls-Royce confirma más de 18.000 lbf de empuje por motor y una reducción declarada del 5% en consumo específico.

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