Caso MAX-9

La FAA sabe que juega su prestigio. La Justicia, también • Por Luis Alberto Franco

El proceso de fabricación bajo la lupa. Ensamblaje del 737 MAX. Foto: Boeing.

Los accidentes fatales de Lion Air, el 29 de octubre de 2018 y de Ethiopian Airlines​ del 10 de marzo de 2019 proyectaron sombras de duda no sólo sobre los diseños de Boeing, sino también sobre el proceso de certificación de la Federal Aviation Administration (FAA) que, por la reiteración de dificultades, no logra reivindicarse, sino más bien refresca la memoria sobre lo sucedido anteriormente, y la consecuente desconfianza generalizada sobre la forma en que Boeing resuelve sus propios errores.

Es por eso que la FAA ha determinado aumentar la supervisión de la producción y fabricación de Boeing, luego de  tomar medidas decisivas e inmediatas que dejaron en tierra a unos 171 aviones Boeing 737-9 MAX, luego de que se volara una puerta tapón ubicado en una salida de emergencia sobre las alas en un 737 MAX 9 el pasado 6 de enero.

Luego de las drásticas decisiones de la autoridad aeronáutica de los Estados Unidos, el pasado viernes 12, la FAA determinó una serie de importantes acciones para aumentar de inmediato su supervisión sobre la producción y fabricación de Boeing, a través de una auditoría a la línea de producción del Boeing 737-9 MAX y las de sus proveedores, para evaluar el cumplimiento de los protocolos de calidad aprobados oportunamente por la agencia para evitar fallas en los aviones. Los resultados de la auditoría de la FAA en curso determinarán si será necesario profundizar la investigación.

Mayor seguimiento

La evaluación de los riesgos de seguridad en torno a la autoridad delegada y la supervisión de la calidad, y examen de opciones para trasladar estas funciones a entidades independientes de terceros, estarán en el proceso de inspección que se inicia, al respecto, Mike Whitaker, titular de la FAA dijo: “Es hora de reexaminar la delegación de autoridad y evaluar cualquier riesgo de seguridad asociado. La paralización del 737-9 y los múltiples problemas relacionados con la producción identificados en los últimos años, requieren que analicemos todas las opciones para reducir el riesgo. La FAA está explorando el uso de un tercero independiente para supervisar las inspecciones de Boeing y su sistema de calidad.”

La FAA dejó muy en claro que el regreso de los 737 MAX-9 no estará sujeto al apuro sino a la seguridad del público que vuela, por lo que no es posible anticipar un cronograma de vuelta al servicio.

Problemas técnicos y pleitos en la Justicia

El pasado de los MAX es conocido por sus problemas técnicos y los dos accidentes fatales de Lion Air, el 29 de octubre de 2018, y de Ethiopian Airlines, el 11 de marzo de 2019, pero pocos conocen que en la Justica de los Estados Unidos las causas abiertas por los familiares de la víctimas siguen adelante con el propósito de establecer que hubo una conspiración para ocultar los problemas del avión, y apelar porque el Departamento de Justicia realizó un acuerdo secreto a espalda de los deudos para favorecer a la compañía, el cual terminó con el aval del juez Reed O’Connor del Northern District de Texas.

A los problemas judiciales en curso, se le suma ahora la demanda de 7 pasajeros del vuelo de Alaska Airlines, al fabricante ante el Tribunal Superior de Condado de King, en Seattle, para que indemnice a los 171 pasajeros y sus cónyuges o parejas por la pérdida de la puerta tapón que sufrió el 737 MAX-9 el pasado 5 de enero.

El fundamento jurídico de la reclamación es que, al producir un avión defectuoso que causó daños y pérdidas financieras, Boeing infringió la Ley de Responsabilidad del Producto, y que el fabricante tenía el deber de diligencia al diseñar, fabricar, inspeccionar, probar y vender una aeronave segura y confiable que cumplía con todas las normas y regulaciones aplicables. Los demandantes alegan además, que la conducta de Boeing fue intencionada, desenfrenada, imprudente y maliciosa, al demostrar desprecio consciente por los derechos y la seguridad del público.

En una declaración, el representante legal de los demandantes, Daniel Laurence, de Stritmatter Kessler Koehler y Moore, dijo: “Aunque todos están contentos de que la descompresión se haya producido mientras la tripulación todavía podía aterrizar el avión con seguridad, esta experiencia de pesadilla ha causado daños económicos, físicos y consecuencias emocionales continuas que, comprensiblemente, han afectado profundamente a nuestros clientes y es una marca más inquietante en el problemático avión de la serie 737-Max”.

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1 comentario
  1. Omar Ferreyra dice

    Interesante nota sobre Boeing y sus problemas en la fabricación de los MAX. Deseo que amplíen sobre este tema. Gracias

Comentarios

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