Combustible: alerta para una gestión adecuada que evite accidentes

Por estos días, en materia de accidentes en la aviación general, surgen grandes interrogantes que aún no podemos responder adecuadamente porque las investigaciones están desarrollándose. Sin embargo, más allá de lo que a veces es el puntual “antojo” de las estadísticas (o más técnicamente la “Ley de los Grandes Números”) por sucesos en un período no suficientemente largo para sacar conclusiones, resulta interesante ponderar los datos científicamente obtenidos para poner especial atención a accidentes que ya han sido estudiados y a las conclusiones y enseñanzas que surgen de ellos.


Por eso AeroMarket reproduce un documento de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) que analiza el período 2011-2016.

 

Una de las categorías de sucesos que suele aparecer con frecuencia en los sucesos (accidentes o incidentes) de aviación general u operaciones de trabajo aéreo, es ‘FUEL’, es decir, relacionado con el combustible, ya sea por agotamiento del mismo en vuelo, falta de alimentación o la utilización de carburantes no aeronáuticos.

Considerando que la mayoría de los sucesos pudieron haberse prevenido mediante la aplicación de prácticas básicas en la gestión del combustible, la JIAAC elaboró una nueva “Alerta de Seguridad Operacional” específica sobre este tema.

En el período comprendido entre 2011 y 2016 se registraron 51 sucesos en donde se identificaron problemas dentro de esta categoría  y todos ocurrieron en operaciones de aviación general o de trabajo aéreo, lo cual da un indicio de la importancia que tiene la planificación en este tema. Es la sexta categoría entre las 10 más sobresalientes para estas operaciones, después de Fallas en Componentes o Sistemas (SCF-NP) o de motor (SCF-PP); Contacto Anormal con la Pista (ARC); Excursiones de Pista (RE) y Pérdida de Control en Vuelo (LOC-I).

De acuerdo al documento elaborado por el área de estadísticas de la JIAAC, el factor más repetitivo en los sucesos FUEL fue la falta de alimentación (63%), mientras que la utilización de combustible no aeronáutico o el agotamiento del mismo en vuelo se reparten el resto de los casos por igual (18% cada uno).

Deficiencias en la planificación del vuelo o una inadecuada gestión del combustible durante el mismo, explican los sucesos en que se produce agotamiento. Por su parte, el uso de un carburante no aeronáutico puede provocar una notable reducción de potencia o daños al motor, debido al contenido de alcohol. Tal como señala el Alerta de Seguridad de JIAAC, la Disposición 224/10 de ANAC junto a la Circular de Asesoramiento 20-139 del 24/11/2010 prohíben el uso de naftas de automóviles en la aviación civil.

Ahora bien, en el caso más repetido, que es el de falencias en la alimentación, lo que ocurre es que si bien se dispone de combustible a bordo de la aeronave, el mismo no alimenta adecuadamente al motor ya sea por razones de bloqueo, combustible contaminado o una inadecuada posición de la llave selectora del tanque.

Los casos de bloqueo son aquellos en los que se forma hielo en el carburador, lo que disminuye la potencia y puede ocasionar la detención del motor. Esto sucede cuando no se utiliza de manera preventiva el aire caliente al carburador, al operar bajo condiciones particulares de temperatura y humedad relativa, las cuales son especificadas en el manual de vuelo.

El combustible contaminado puede ser por partículas y/o por agua. La contaminación con partículas se asocia a deficiencias en el reabastecimiento de combustible, empleando elementos inapropiados carentes de filtros y de limpieza. La contaminación con agua comúnmente ocurre por un inadecuado almacenamiento del combustible, en tanques o bidones donde se acumula humedad, y por un deficiente drenado de la aeronave que no observa las pautas del manual de vuelo.

La operación inadecuada de la llave selectora del tanque puede provocar el ingreso de aire al sistema de combustible, interrumpiendo el suministro al motor al tener seleccionado un tanque vacío o con poca cantidad de combustible. Estos sucesos son producto de deficiencias en el control del combustible remanente en vuelo, a veces favorecido por desconocimiento de la operación del sistema de combustible.

En el período de 5 años mencionado, la JIAAC ha emitido casi un centenar de recomendaciones, de las cuales poco menos de la mitad apuntó específicamente a mitigar los problemas relacionados con la gestión del combustible. A continuación, una descripción exhaustiva de las mismas:

  • Utilizar el tipo de combustible establecido por el fabricante.
  • Verificar que los tanques estén libres de agua u otros contaminantes antes del vuelo.
  • Determinar cuánto combustible se necesitará para el vuelo y cuánto hay a bordo en todo momento.
  • Prever la reserva de combustible apropiada para cada vuelo.
  • Conocer el consumo del motor y controlarlo activamente durante todo el tiempo que el mismo esté operando.
  • Conocer las condiciones meteorológicas propicias para la formación de hielo en el carburador y realizar un exhaustivo análisis de las condiciones meteorológicas reinantes antes de despegar.
  • Utilizar listas de verificación apropiadas.
  • Almacenamiento y manipulación del combustible de acuerdo a las normativas nacionales e internacionales, a fin de evitar su contaminación.
  • Respeto de la autonomía de la aeronave para la operación, en función del combustible disponible.
  • Planificar aterrizajes para reabastecer combustible si el mismo está cercano al nivel mínimo.

Mirá el documento completo acá.

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