¿Cómo está Boeing?

Con David L. Calhoun, nuevo presidente y CEO, Boeing se concentra en el programa B737 MAX, B777X y repiensa nuevos proyectos frente a su competidor.

B737 MAX 8 cuando se anunció su certificación. FOTO: Matthew Thompson/Boeing

Boeing asumió que los B737 MAX no estarán en servicio hasta entrado este año y así lo está comunicando a los clientes.

Los MAX fueron detenidos en tierra en “efecto cascada” en marzo de 2019 y la FAA (Federal Aviatión Administration) cerró el círculo el 13 de aquel mes.

Hace apenas unas semanas, en nuevo jefe de la agencia norteamericana, Steve Dickson, afirmó que el proceso de recertificación de la aeronave tiene pasos que seguir conforme a una agenda que no es la de Boeing “comprendo que el fabricante tiene un plan proyectado, pero nosotros dejamos en claro que el plan de Boeing no es el plan de la FAA”, dijo categóricamente el funcionario.

Boeing procesó las exigencias y ahora sus expectativas son que el avión logre la aprobación a mediados de año, lo cual significa que el avión estaría en condiciones de volar comercialmente en septiembre u octubre, ya que luego de la decisión los pilotos de las aerolíneas tendrían que recibir un entrenamiento especial, lo cual llevaría tiempo. Todos los cálculos deberán ser reconfirmados ya que aún no hay una fecha cierta para la iniciación de los vuelos de prueba.

El fabricante suspendió hace unas semanas la producción de los modelos MAX al acumular unos 400 aviones que estarían casi listos para la entrega porque, entre otros motivos, los problemas de estacionamiento que demanda semejante stock de aeronaves es difícil de solucionar.

Boeing se comprometió a brindar información sobre el proceso que llevan la FAA y otras agencias internacionales a los clientes a medida que pueda estimar cronogramas.

Se supone que la FAA será la primera de las agencias en dar el visto bueno una vez que se solucionen los problemas y que las aerolíneas norteamericanas serán las que recomenzarán a operar el modelo recertificado.

Airbus con números históricos

Mientras Boeing administra la crisis, Airbus sigue entregando aviones en un mercado cuya demanda está insatisfecha. Según los números de diciembre pasado el fabricante europeo había entregado 725 aviones contra 346 de Boeing. En órdenes de compra Airbus también lleva una delantera cómoda con 940 pedidos contra 240 de su rival del otro lado del Atlántico.

Los mercados no parecen muy nerviosos

A pesar del enorme traspié de Boeing con el MAX los inversores no han dejado de tener fe en el fabricante, ya que las acciones de la compañía no han reflejado el impacto negativo de la sucesión de malas noticias sobre el futuro de las ventas del coloso aeronáutico estadounidense. Hace un año los papeles de la empresa cotizaban a 355 dólares y hoy lo hacen sólo un 7% por debajo de aquel precio, es más, algunos analistas dicen que podría ser un buen momento para comprar. También es cierto que en plena entrega de los MAX, cuando todo parecía ir para adelante, las acciones tuvieron cotizaciones de 440 dólares, tal vez eso haga pensar en un valor post crisis de más de 355.

Por el lado de Airbus los papeles en un principio tuvieron un empuje importante, pero con el tiempo la cotización se moderó.

¿Qué ven los inversores de Boeing? Tal vez sea la historia de la compañía y su capacidad para superar los malos momentos e incluso la posibilidad de un cambio de estrategia y sorpresas tecnológicas en el mediano plazo. Pero eso está por verse.

Otra nota de la realidad es que Boeing está en busca de fondos para financiar la crisis, por lo que habría salido al mercado bancario a pedir unos 12 mil millones de dólares, de los cuales se habría asegurado una buena parte aunque espera la ayuda financiera de otros prestamistas para completar sus necesidades.

El futuro

El programa 777X parece ir retomando el ritmo. Es una de las grandes apuestas del fabricante que espera recrear lo que fue su antecesor el B777.

En tanto esto sucede, el B797, que emergía como un proyecto de hoja limpia hace unos meses, quedó atrapado en un dilema.

En declaraciones que realizó David Calhoun a mediados de enero, dijo que se volvería a estudiar el proyecto de un nuevo avión para el mercado medio y que el enfoque sería distinto al que inspiró originalmente el B797.

El nuevo CEO de Boeing dijo que el retiro de los Boeing 757 y 767 y las necesidades actuales del mercado demandan una reevaluación de los pasos a seguir y que es un momento en el que hay que pensar en la expansión de mercados como China.

El nuevo CEO de Boeing dijo que el retiro de los Boeing 757 y 767 y las necesidades actuales del mercado demandan una reevaluación de los pasos a seguir y que es un momento en el que hay que pensar en la expansión de mercados como China. En lo tecnológico, el flamante líder de la compañía dijo que hay que comenzar a pensar el avión desde el sistema de control de vuelo y la forma en que interactúa con los pilotos, para luego llegar a un avión que satisfaga el mercado. El cambio estaría en un replanteo de la filosofía del vuelo.

El 797 era una respuesta para el mercado que transportaba entre 225 y 270 pasajeros a una distancia media de entre 7.000 y 8.000 km, por una inversión razonable de entre 100 y 110 millones de dólares. Hay que recordar que una parte de ese mercado estaría cubierto por el MAX10 que salió hace poco de la planta de ensamblaje pero está sujeto a las generales de la ley de los MAX.

Según Calhoun, el mercado debe ser ponderado nuevamente a la luz de lo ocurrido con los MAX y de la aparición del A321XLR que fue presentado en el último Salón Aeronáutico de París.

El A321XLR es un avión de un solo pasillo que sería el complemento que Airbus ha establecido para la exitosa familia A321neo. Es evaluado como otro paso adelante del fabricante europeo ya que ahorraría un 30% de combustible por asiento en una ruta de 8.700 km, un 15% más que el A321LR. La aeronave podría ser ideal para trasportar unos 220 pasajeros en rutas como las que unen Europa con India y China con Australia que no requieran aviones de fuselaje ancho.

Nadie duda que los desafíos que enfrenta Boeing son enormes y que las decisiones que tome este año serán decisivas. Además de todo lo expresado hay otros fabricantes, como los chinos, que asoman en el horizonte para competir fuerte con el duopolio de la aviación comercial.

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