Acerca de los vuelos a China y Rusia

Reflexiones sobre el “poder aéreo” en el contexto de la pandemia • Por Arq. Pablo Luciano Potenze. (Lectura 7 m)

Descarga de un pulmotor de un DC-6 de Aerolíneas Argentinas, durante la epidemia de poliomielitis de 1956 (foto Archivo General de la Nación).

A riesgo de que los lectores piensen que me quedé en el 45, voy a empezar por una definición de esa época: “Poder aéreo es la capacidad para ejercer acciones a través del aire, por medios aeronáuticos”.[1] Sobre esta doctrina, en 1945, se creó la Secretaría de Aeronáutica, que en los papeles era civil y militar, y a partir de ahí se comenzó a construir, desde el Estado, la aviación argentina moderna. Es una historia larga y compleja, que reconoce antecedentes previos a esa fecha.

Las acciones que se pueden ejercer a través del aire incluyen, entre otras, el transporte en todas sus acepciones, el control del espacio aéreo, la exploración y observación del territorio con fines agrícolas, mineros, pesca, climáticos, cartográficos, hidrológicos, y otros, la aeroaplicación, los vuelos sanitarios en todas sus acepciones la seguridad y la defensa. Paralelamente corre la instrucción en todos sus aspectos. Nadie duda de la importancia estratégica de estas capacidades.

El poder aéreo de los argentinos

La Argentina hoy tiene capacidad para ejercer diversas acciones a través del aire, e incluso del espacio. Tiene un innegable poder aéreo, algunos de cuyos capítulos significativos son:

  • Institutos de formación de personal aeronáutico.
  • Legislación y reglamentaciones aeronáuticas.
  • Una fuerza aérea.
  • Una empresa estatal de transporte aéreo que llega a las ciudades importantes del interior y hace algo de internacional.
  • Empresas privadas de transporte aéreo regular, fundamentalmente low cost.
  • Una red doméstica de aeropuertos, mayormente operada por concesionarios privados.
  • Un sistema de navegación aérea, controlado por el Estado
  • Un sistema control del espacio aéreo, controlado por el Estado .
  • Empresas privadas de mantenimiento aeronáutico.
  • Empresas de transporte aéreo no regular doméstico e internacional.
  • Una fábrica estatal de aviones y otras particulares.
  • Empresas de trabajo aéreo, sobre todo de aeroaplicación.
  • Producción local de aluminio.
  • Diseño y fabricación local de radares diversos.

Adicionalmente hay que sumarle algunas capacidades espaciales, como el diseño y construcción de satélites y su operación.

Vacunas Sputnik V en la cabina de pasajeros de un A-330 de Aerolíneas Argentinas a la que se le quitaron los asientos (foto Aerolíneas Argentinas).

Es mucho y es importante, pero la Argentina es el país del “sí, pero…”, y cada uno de los títulos anteriores tiene su pero, o sus peros, algunos muy fuertes. Por ejemplo, casi nada se exporta.

Adicionalmente, la ilegalidad es una parte importante de la aviación argentina. Hay una aviación trucha, que distorsiona todo lo que se hace. Aparentemente, nunca nadie trató de encarar esta problemática a fondo y todos actúan aceptándolo y, muchas veces, sometiéndose a esta realidad.

Y por último, este poder aéreo es carísimo. Nadie piensa que debería ser barato, pero algunas cosas superan cualquier explicación, desde el régimen impositivo a las tasas de servicios, desde las concesiones gremiales a la ineficiencia, de los sobrecostos a la corrupción lisa y llana.

 

Los vuelos a China y Rusia

Ir a China, Rusia, o cualquier otro lugar del mundo en un jet moderno es una rutina para cualquier línea aérea internacional. Teniendo el avión adecuado, es la cuestión burocrática de conseguir los permisos de sobrevuelo y tener el software necesario para hacer el tramo en el mejor perfil de vuelo. Si partimos de esta base, lo que pomposamente se llamó “operación Moscú”, carece de cualquier tinte épico o heroico. Podría haberse comprado el servicio a un tercero, que hubiera puesto sus condiciones, empezando por el precio y la fecha, pero lo importante aquí fue que Argentina fue capaz de hacerlo por sus propios medios, adaptándose a las improvisaciones —que las hubo— del dador de la carga.

Fue un ejercicio de poder aéreo, porque el país pudo hacer lo que tuvo que hacer cuando lo tuvo que hacer. Podemos discutir si fue caro o barato, pero eso, en esta situación, no pesa mucho. Además estos vuelos especiales de Aerolíneas Argentinas, probablemente hayan sido la alternativa más económica. Lo que sale caro es Aerolíneas Argentinas, pero por su operación de todos los días, no por algunos vuelos especiales.

Lo curioso es que no trascendió ninguna acción de la empresa estatal para hacer la distribución de las vacunas dentro del país. Todo parece indicar que la responsabilidad de que la vacuna llegue a todo el país quedó en manos del Grupo Andreani y el Correo Argentino, transportistas fundamentalmente terrestres. ¿Dónde está la capacidad de Aerolíneas para mover cargas domésticas?

¿Somos especiales?

La realidad nos dice que los diversos países han sido capaces de hacer llegar las vacunas a su territorio, algo que nos tendría que hacer reflexionar sobre la relatividad de nuestras capacidades. No hicimos nada del otro mundo, solamente mostramos que lo podíamos hacer con medios propios, partiendo de la base de que Argentina eligió tener una aerolínea estatal.

Algunos fueron capaces de hacer lo mismo sin necesidad de tener una empresa estatal, porque tienen aerolíneas privadas fuertes. Otros compraron el transporte, que desde hace mucho es un servicio transable, eventualmente con algunas complicaciones, y otros hicieron un mix de recursos propios y ajenos.

Chile utilizó a Latam, que es chilena pero su capital está en las bolsas del mundo; Perú utilizó a Sky y Latam, que tienen sucursales peruanas; Bolivia envió un avión de BoA a Corea del Sur a buscar insumos; los Hercules militares uruguayos volaron a Estados Unidos a buscar congeladores; Brasil utilizó los servicios de Azul, Latam y Gol (privadas brasileñas de capital internacional) y Turkish (extranjera) para traer sus vacunas, pero también de empresas de camiones para los movimientos internos; Ecuador confía en Latam (tiene una sucursal ecuatoriana) y DHL (norteamericana) …

 

En síntesis, las alternativas para movilizar las vacunas y los insumos médicos son muy amplias, como siempre lo fueron, porque en el mundo se transportan esos bienes por vía aérea desde hace décadas. Más que tener aviones propios, que es bueno y da algunas ventajas, el tema de fondo es tener cómo pagar ese transporte.

La versión boliviana de los vuelos en busca de insumos médicos(Facebook).

Según pasan los años

Argentina tiene una tradición de poder aéreo. Nadie lo puede negar.

El transporte de lo que genéricamente se llama “ayuda humanitaria” ha estado presente a lo largo de nuestra historia y, según las circunstancias, ha sido responsabilidad de la Fuerza Aérea, Aerolíneas Argentinas, gobiernos provinciales, empresas privadas de todo tipo, aeroclubes, particulares y hasta algunos entes extranjeros. Seguramente se hizo con ineficiencias, errores, sobrecostos y peleas internas, pero se hizo, y eso es lo importante.

Pero a medida en que el tiempo pasa, las exigencias son mayores, y lo que alguna vez pareció un poder aéreo integrado hoy no lo es, y la responsabilidad es política. Se declaman muchas cosas, algunas de ellas ciertas, otras no tanto, pero si miramos la base del sistema aeronáutico argentino, que son las leyes y los organismos que lo hacen funcionar, encontramos que las primeras son antiquísimas y los segundos están copados por una burocracia que les impide funcionar de modo racional.

Encarrilar esto es lo que estamos esperando de las autoridades… Desde hace mucho tiempo.

 

 

 

 

[1] Ésta definición fue tomada del artículo Poder Aéreo, sus factores, su indivisibilidad, 
de los entonces comandantes Juan José Güiraldes y Juan Rawson Bustamante, publicado en la 
Revista Nacional de Aeronáutica de octubre de 1949. Con posterioridad se empezó a hablar 
de “poder aeroespacial”, que incluía la acción en el espacio exterior.
Las notas firmadas son opinión de los autores y no necesariamente expresan la opinión editorial de Aeromarket.
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5 Comentarios
  1. Eduardo Luis Aprea dice

    También se ha comentado que con los vuelos de los aviones de Aerolíneas Argentinas, se traían equipos de una futura base de la Federación de Rusia, sobre la nota, esta muy bien ilustrada, lo que llamo la atención es la foto que dice “descarga de un pulmotor de un avión DC-8” , traído por la epidemia de poliomielitis del año 1956, (Arch. Gral de la Nación) me parece que debería haber escrito (el autor del Archivo) “traído en un avión DC-8 de AA” lo demás esta perfecto, solo que el Sistema de Navegación Aérea y el control del Espacio Aéreo, lo ejerce la empresa del Estado AENA S.E. .

    1. Victor Giannini dice

      Aerolíneas nunca tuvo DC-8

      1. Luis Alberto Franco dice

        No dice DC-8, sino DC-6. Gracias.

  2. Fabian pesifa dice

    Si, capaz el autor desconozca el tema…(ironia). No sera que Ud desconoce al autor??

  3. Jose Fernandez dice

    El autor de la nota hace un comentario SUPERFICIAL sobre la complejidad y realizacion del vuelo a China, y además desconoce el transporte hacia las provincias en aeronaves de AR/AU ( hoy unificada ).
    Estaría bueno que el autor se interiorice un poco más.
    Atte.

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