Nuevo Administrador de Aviación Civil

El miércoles 13 de diciembre, el ingeniero Irigoin renunció al cargo y lo reemplaza desde hoy, 1º de enero de 2018, el doctor Tomás Insausti. La renuncia tuvo la particularidad de que ocurrió con diferencia de horas respecto del apartamiento de Jorge Irigoin, hermano del administrador saliente, de la conducción del Correo Argentino.

Insausti había sido nombrado dentro de la ANAC hace unos pocos meses. El nuevo titular tal vez sea una revelación y lo que necesita la aviación civil argentina; sin embargo, prácticamente no tiene antecedentes profesionales en materia de aviación civil y seguiría rodeado de la misma burocracia o, en el mejor de los casos, alguien puesto a dedo y no por concurso. Además, el doctor Insausti no muestra un largo currículum como administrador, ejecutivo, o empresario. Sí se puede constatar que es un hombre largamente vinculado al PRO.

En otra área sensible de la aviación, la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), es dirigida por otro abogado pariente de ex oficiales de la Fuerza Aérea Argentina. EANA fue creada por una ley y se encuentra en un lento proceso de toma de decisiones para la modificación de la infraestructura para la aeronavegación, esto es, el apoyo a las aeronaves fundamentalmente en vuelo. Este asunto involucra inversiones millonarias y una de las recientes decisiones fue comprar aeronaves inadecuadas para la misión que se les asignará. Grave.

Una de las costumbres más perjudiciales en la etapa de la administración de la Fuerza Aérea Argentina fue que cuando el Comandante de Regiones Aéreas comenzaba a conocer los detalles de su delicada misión en la civilidad, era trasladado a otra dependencia militar o retirado. Es decir, se interrumpía la experiencia cuando está, en los mejores casos, comenzaba a despuntar. Lo mismo ocurre en la etapa de los administradores civiles.

Hay una constante en la aviación civil argentina: la falta de profesionales que la conduzcan. Tal vez el ciudadano que poco o nada conoce de aviación se pregunte: ¿No cuenta la Argentina con especialistas que acrediten su condición para ocuparse de temas tan técnicos como la aviación? La respuesta es sí, la Argentina tiene técnicos de gran jerarquía para llevar adelante una política aeronáutica coherente y profesional, incluso algunos de ellos con el mérito de haber transitado una carrera por concurso en la propia estructura de la aviación civil.

Es paradójico que una de las iniciativas más importantes del Gobierno Nacional, lo que el ministerio de Transporte bautizó como “La revolución de los aviones”, tenga como conductores a funcionarios sin —o escasa— experiencia aeronáutica. Esto puede ser grave porque el comienzo de actividades de nuevas líneas aéreas está llevando al sistema a una potencial crisis que requiere una fina expertise o pericia.

Es hora de pensar mejor lo que se hace en materia aeronáutica.


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