Al borde del colapso

Estacionamiento colapsado en el aeropuerto

Estacionamiento colapsado en el aeropuerto

El pasado miércoles 12 de abril el Aeropuerto Internacional de San Fernando transitó por la cornisa del colapso.

Las demoras para despegar en el momento más álgido de esa tarde rondaron la hora y veinte. Muchos de los vuelos con destino a aeródromos sin balizamiento tuvieron que postergarse o anularse. Las aeronaves que llegaban debieron esperar hasta 45 minutos quemando combustible y consumiendo motores en calles de rodaje y otros huecos. En un principio, se atribuyó el problema a una congestión de tránsito en el TMA, luego a las inspecciones de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (recordar que aquí se aplica absurda e inconstitucionalmente el mismo criterio para vuelos locales que internacionales) las cuales sumaban tiempo y estrés a cada operación –lo cual es cierto–, también a Migraciones y Aduana, que estaban desbordada, etc., pero la verdad es que el personal de todas las dependencias oficiales trabajaron tanto como pudieron y que el nudo del problema, como ha quedado evidenciado cientos y tal vez miles de veces, fue la falta de infraestructura, en otras palabras: La responsabilidad fue de Aeropuertos Argentina 2000.

El día anterior, al menos un helicóptero tuvo que aguardar 25 minutos en “paño verde”, dado que el único helipunto estaba ocupado y si bien se podría haber habilitado el espacio destinado a los aviones, que se encontraba libre en su totalidad, no se pudo hacer por la sencilla razón de que AA2000 se niega a autorizarlo aunque eso implique evitables pérdidas para los usuarios aeroportuarios.

Durante el fin de semana largo el concesionario AA2000 publicó en su cuenta de Twitter que estaba construyendo la nueva torre de control de Ezeiza y luego borró el mensaje, ¿por qué?, pues porque la obra la realiza la Administración Nacional de Aviación Civil.

El día lunes, se distribuyeron folletos e imágenes digitales con fotos de la nueva terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional de San Fernando; el “render” muestra un moderno edificio con el isotipo del mayor concesionario de aeropuertos del país y un pie que reza “AA2000”, lo cual fue tomado como una afrenta por quienes en esa misma aeroestación sufrieron los trastornos y cancelaciones del 12/4 y tantos otros días de ineficiencia. Además, es sabido que el lugar donde se construiría esa terminal, el ex hangar de RACA, está en un intrincado pleito judicial.

Con una imagen digital AA2000 promete cambiar.

Con una imagen digital AA2000 promete cambiar.

En círculos informados se comentaba ayer, lunes 17 de abril, que los directores en representación del Estado Nacional en AA2000 (recordar que esa empresa cedió sucesivamente acciones al Estado como compensación por incumplimiento en el pago de cánones e inversiones) rechazaron el intento de ese concesionario de colocar en el mercado Obligaciones Negociables por 400 millones de dólares y una futura venta de acciones en la Bolsa de Buenos Aires. Esto se prestaría a varias interpretaciones, pero tal vez la más certera sea que se estaría frustrando el intento de la empresa por atomizar la propiedad de AA2000, como así también un infundado y sospechoso endeudamiento.

Tal como lo señalamos en la edición impresa de Aeromarket (215, de marzo-abril de 2017), la Resolución 95-E/2017, publicada en el Boletín oficial el pasado 7 de marzo, establece un “Procedimiento de Selección destinado a la contratación de un servicio de consultoría para realizar, entre otras cosas, el análisis integral del régimen jurídico vigente de la concesión de los aeropuertos que integran el Grupo ‘A’ del Sistema Nacional de Aeropuertos (SNA)”. Esta decisión no podría tener otro objetivo que analizar las alternativas que tiene el Gobierno Nacional ante un sistema que no sólo ha frenado el crecimiento de la aviación civil en todas sus facetas sino que la ha lesionado sensiblemente.

Cabe recordar, que en una editorial también aparecida en la edición impresa de la misma publicación (212, noviembre 2016), bajo el título ¡Sí, se puede!, exponíamos que el artículo 25.1 del “Contrato de Concesión” que otorgó a AA2000 la mayoría de los aeropuertos del país, se estableció que el “Rescate de la Concesión” se podría realizar al cumplirse los primeros 20 años contados desde la entrada en vigencia del contrato, lo cual habilitaría al Gobierno Nacional a rescindirlo el 9 de febrero de 2018, es decir dentro de 10 meses.

Aunque el común de nuestros conciudadanos padecen los aeropuertos argentinos por diversas razones (no logran un lugar adecuado para estacionar su automóvil, falta de acondicionado, precios abusivos en comercios que suelen pagar alquileres exorbitantes y/o soportar enormes colas para ser atendidos en cada etapa de verificación de documentación) esos maltratos se diluyen con el tiempo y en función de la frecuencia con que se usa; sin embargo, para quienes se esfuerzan por producir en el ámbito aeronáutico, AA2000 es una auténtica pesadilla que ha llegado al extremo de determinar si a un trabajador se le entrega o no una credencial de ingreso al lugar en donde presta un servicio, en otras palabras: ha tenido a lo largo de los años un cuasi poder de policía que sólo debería ejercer el Estado y que, por lo tanto, contradice todo orden jurídico republicano.

En materia de concesión de aeropuertos, todo indica que se estarían dando pasos en la dirección correcta. No caben dudas que en la Argentina el deterioro de tantos años se podrá revertir con paciencia y creatividad. Paciencia de la ciudadanía, porque no es fácil dar vuelta tanta insensatez originada en la falta de gestión y muchas veces corrupción; creatividad, de parte de las autoridades, para encontrar las fórmulas que lo más rápido posible nos liberen de monopolios artificiales y restricciones para llevarnos a escenarios previsibles que alienten inversiones y crecimiento.

El Gobierno Nacional ha diseñado una política de expansión del transporte aéreo que hará posible que más argentinos vuelen y el turismo local e internacional se incremente, pero con aeropuertos como los actuales no podremos alcanzar esa ambiciosa meta. Está claro que se han anunciado cuantiosas inversiones en la materia, pero las mismas deben ir acompañadas por gestiones aeroportuarias que no pueden ser como las que hemos sufrido en las últimas décadas.

 

 

 

 

 


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