CAPBA: Reportaje a Fernando Mahmet

La Cámara de Aeroaplicadores de la Provincia de Buenos Aires renovó sus autoridades hace unos meses, nos reunimos con Fernando Mahmet, su presidente, para conocer planes e ideas para llevar adelante desde una institución que acaba de cumplir los 30 años.

Armkt: – De alguna manera, hechos que nos remiten al dolor (por la partida de Diego Ortega) dieron paso a un cambio de autoridades o a asumir responsabilidades en la emergencia ¿cómo ha sido ese proceso desde que asumió la presidencia?

–Hace un tiempo veníamos charlando con Diego y con la Comisión Directiva sobre un cambio, una renovación total de la Comisión. Ellos venían con un desgaste importante, en especial Diego, es lo que suele ocurrir cuando se ha trabajado por muchos años en las distintas áreas. Pocos días antes del accidente que le costó la vida nos habíamos reunido para que nos ayudara a armar la lista que podía llegar a ser la sucesora de su gestión. Después, mas allá de cualquier consejo o direccionamiento, cada comisión tiene su propia impronta, sus propias convicciones que son las que van delineado las acciones. El proceso en cierta manera ha sido duro. Diego tenía mucha experiencia, conocía muy bien el territorio, los distintos actores e instituciones que se vinculan con nuestra actividad. Era una máquina de ir para adelante, todo el tiempo en actividad, con ideas y propuestas. Lo vamos a extrañar mucho, como persona y como dirigente.

– Había desafíos importantes y podríamos decir que hoy son más preocupantes (problemas con las restricciones a la aeroaplicación, etc.) ¿Cómo está abordándolos la Cámara hoy?

– Estamos convencidos de que necesitamos trabajar en conjunto con las distintas cámaras del país y desde el seno de la FeArCA (Federación Argentina de Cámaras Aeroagrícolas) para abordar las diversas problemáticas que se vayan presentando en los distintos puntos del territorio argentino. Creemos que parte de la solución de los problemas actuales radica en dar a conocer mejor nuestra actividad, nuestras cualidades, nuestras actitudes, comunicar de manera más eficiente de qué forma hacemos nuestro trabajo. Informar a la población, a las instituciones, a organismos públicos, ONGs, escuelas e incluso universidades, acerca de lo que hacemos y cómo lo hacemos. Que la población sepa el valor que tiene nuestra actividad para la producción agropecuaria y el desarrollo del país, en armonía con nuestro territorio y el medioambiente.

Actualmente la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación está trabajando en una Ley Nacional que regule el uso y aplicación de agroquímicos. La Federación está trabajando en este proyecto. El 20 de mayo, en la ciudad de Salto, se realizó una jornada de demostración de aplicaciones aéreas para determinar la deriva en distintas condiciones. Estuvieron presentes distintos diputados integrantes de la mencionada Comisión.

Por otra parte, en la ciudad de Carlos Paz, el 13 de septiembre, se realizará la 2º cena de la Aviación Agrícola. Este evento organizado por la FeArCA permite obtener recursos muy importantes para llevar adelante acciones necesarias para la defensa de nuestra actividad. El año pasado por diferentes cuestiones habíamos dejado de trabajar en conjunto con la FeArCA. Cuando la comisión que presido comenzó su gestión y por pedido de nuestros socios, se hicieron las gestiones necesarias para retomar este importante vínculo y hoy te puedo adelantar que ya estamos delineando los últimos detalles para tener nuestros representantes en la próxima Asamblea de la Federación. Tenemos muchas expectativas por la reanudación de este vinculo.

Como siempre, inculcamos en nuestros asociados la capacitación constante, el trabajo responsable, dentro del marco de la ley y el respeto por el medioambiente.

Estamos siempre atentos a cualquier intento de desprestigio de nuestra actividad o a la sanción de ordenanzas abusivas que no reflejan la realidad y perjudican tanto nuestra actividad como la producción de alimentos. Creemos en la búsqueda de consensos, la generación de ideas y propuestas y la participación de los diferentes actores interesados para resolver cualquier conflicto que se presente.

– Ustedes están insertos en el interior  ¿cuál es su percepción sobre lo que realmente piensa la población sobre la labor del aeroaplicador?

– Mucha gente no conoce nuestra labor y, aunque duela decirlo, incluso gente que está vinculada al sector agropecuario. Día a día tratamos con muchos clientes, productores, ingenieros agrónomos y vecinos, y percibimos que muchos no conocen cómo trabajamos, qué tecnología utilizamos, qué capacitaciones técnicas  específicas –que se suman a nuestra experiencia de vuelo– tenemos. Mucha gente desconoce que no sólo hacemos control de malezas e insectos en soja, maíz, trigo y cebada, sino que la aviación agrícola también incluye trabajos de fungidas, fertilizantes foliares, trabajos en la caña de azúcar, arroz, cítricos, girasol, sorgo, colza, papa, porotos, siembra de pasturas, avena, ray grass (variedad de gramíneas), etc. Llegamos en forma rápida y actuamos de manera efectiva cuando las inclemencias del tiempo anegan caminos y rutas impidiendo que otros sistemas de pulverización pueden trabajar. Se desconoce que un piloto agrícola está altamente capacitado, que cuenta con muchas horas de entrenamiento y una alta inversión para realizar su trabajo. Nuestro desafío es darnos a conocer más, que la gente sepa quiénes somos y como trabajamos. La mayoría de nosotros nació, se crió y tiene su familia, hijos y amigos en la misma comunidad donde realiza la actividad eso no sólo nos compromete sino que habla a las claras de la seriedad con que hacemos nuestro trabajo.

– ¿Muchas veces los medios reflejan información que parecen más acciones de lobbys ecologistas que de preocupación real de la gente?

– Sin dudas. Uno tiene la sensación de que algunos sectores están en contra de un modelo productivo y caen todos los actores que llevan adelante ese modelo sin importar qué hacen y cómo. Muchas veces el solo hecho de formar parte de ese modelo productivo es suficiente para ser blanco de calumnias e injurias sin ningún sustento científico. De cualquier forma, como institución siempre hemos respondido y responderemos con más trabajo, más y mejores propuestas, y con la búsqueda permanente de consensos que nos conduzcan por el camino de la sustentabilidad y el desarrollo de nuestro país.

– En lo estrictamente aeronáutico ¿cómo podría describir los logros, desafíos o tal vez frustraciones que se presentan?

– Es un logro importante la incorporación de la aeronave agrícola Puelche, de fabricación nacional, como maquinaria agrícola. De esta forma se logra incluir al avión en los planes crediticios del Estado Nacional para la renovación de flota. Es muy difícil conseguir créditos para la compra de aeronaves. Este es un paso muy importante. En eso ha trabajado mucho la FeArCA con el esfuerzo de su Presidente, el Dr. Orlando Martínez.

Lamentablemente, no todo es bueno. Hoy existe una imposibilidad de importar aeronaves usadas que no se fabrican en la Argentina desde el exterior. El parque aeronáutico de nuestro país es casi en todo de origen importado; también hay que recordar que los precios de las aeronaves nuevas son realmente muy elevadas. Por otra parte, existen serias dificultades para la compra e importación de motores y todo tipo de repuestos lo cual nos sumerge en un ámbito de incertidumbre que dificultan  la planificación, genera aumentos en los precios de los insumos, los costos de mantenimiento y la consecuente pérdida de rentabilidad. Nuestra actividad no está ajena ni al margen de las consecuencias debido al ambiente hostil que vive el sector agropecuario respecto de muchas de las políticas actuales.

– La CAPBA cumplió 30 años, en su opinión ¿Cómo ha evolucionado la actividad en ese tiempo o desde que usted es socio?

– La actividad ha evolucionado muchísimo y a pasos agigantados te diría. Por cuestiones propias y otras no tantas. El desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la aeronáutica, de tecnologías aplicadas a la producción agropecuaria y la gran explosión de la soja; el desarrollo de agroquímicos más inocuos y la búsqueda y aplicación de prácticas cada vez más amigables con el medioambiente. Todo el escenario ha cambiado. Recuerdo los primeros pasos de mi padre, que comenzó con la actividad allá por el año 1971, cuando todo era muy diferente. Las aeronaves, los equipos de pulverización, la tecnología, los productos agroquímicos, las pistas y hangares, las comunicaciones … todo ha cambiado de una manera vertiginosa. Hoy hay muchas empresas, bien afianzadas, con aviones específicos, equipados con tecnología de punta y con pilotos muy entrenados y afianzados, donde la transmisión de conocimientos y experiencias de aquellos primeros valientes pilotos es un pilar fundamental para el desarrollo y la continuidad de esta hermosa y apasionante actividad. Además, todos hemos incorporado algo fundamental: la capacitación permanente y el deseo de hacer mejor nuestro trabajo profesional.

– También hubo una linda fiesta ¿verdad?

Si,  la verdad que fue una excelente jornada con la participación de más de 120 colegas, proveedores y amigos. Organizamos un almuerzo en el aeroclub de Pergamino el pasado viernes. Hicimos la entrega de distintos reconocimientos, a los presidentes, socios fundadores, colaboradores y socios de trayectoria destacada. Hubo lugar para el reencuentro, las emociones, los reconocimientos y las anécdotas.

– Como ha mencionado, en septiembre está la cena nacional en Carlos Paz ¿hay alguna otra actividad, jornadas o algo que se esté preparando en Buenos Aires?

– Del 20 al 22 de agosto se realiza en Foz do Iguazu el Congreso del Mercosur organizado el SINDAG (Sindicato Nacional de Empresas de Aviación Agrícola – BRASIL). La Cámara tendrá su representante en este prestigioso congreso. Luego del mes de agosto, es más complicado  realizar encuentros o jornadas ya que muchos colegas comienzan con las primeras aplicaciones y es más difícil lograr una buena convocatoria. Seguramente haremos una cena de fin de año pero no más que eso. Por supuesto la actividad de la Cámara continúa pero no c


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